¿Una victoria anunciada o una nueva tragedia que le traiga recuerdos amargos a la afición del Toluca? No hacía falta ver todos los programas de análisis ni las predicciones de los diversos creadores de contenido para saber que el encuentro entre Toluca y Juárez era el más disparejo, el más decantado, el que todos veían incluso predecible.
Los Diablos, líderes y campeones defensores, arribaban al Estadio Olímpico Benito Juárez con el fantasma del fracaso rondando. En el papel, un trámite más, pero en el futbol mexicano todo puede pasar. Temporada tras temporada, las cenicientas se han ido diluyendo; siempre los mismos equipos luchando por el título. Malo para el espectáculo: los gigantes ya no tienden a doblegarse ante el más débil como antes. Los tiempos de Monarcas o Puebla, esos equipos modestos que daban la campanada, escasean. Un milagro del tamaño del estado: eso necesitaba Juárez para soñar. Del lado de Toluca, jerarquía y buen futbol; esa era la encomienda.




Rodó el balón
Tal como en la liguilla pasada, Toluca fue sorprendido en el norte tan solo al minuto 3. Murillo se hizo grande en el área choricera y puso arriba a los locales contra todo pronóstico. Los Diablos despabilaron. La tónica del encuentro fue lo que se anticipaba: los visitantes estuvieron menos finos que de costumbre, pero la calidad compensaba. Juárez intentaba contragolpes; Toluca encima, pero sin ideas claras.
La liguilla siempre tiene espacio para una buena historia de redención, y esa fue la de Sebastián Jurado. Después de cometer varios errores contra Toluca en juegos anteriores, lució el gafete de capitán como un grande y demostró que aún le queda muchísimo talento. Tiro tras tiro…
Toluca se tranquilizó y logró remontar
Cuando dicen que los pollos no vuelan, eso no aplica en el Estadio Benito Juárez. La frustración en el rostro de los muchachos del Turco era evidente, hasta que —de tanto que fue el cántaro al agua— llegó el gol.
La novedad en el once, Antonio “Pollo” Briseño, salió de su zona defensiva y voló en un cabezazo que al fin rompió la meta de Sebastián Jurado. Un partido intenso de ambos lados, todos dejando el alma en la cancha. Paulinho persiguiendo a Murillo, bajando a defender. Toluca no intentó guardar el marcador.
Y cuando el campeón se decide e inspira, cosas mágicas pasan, incluso en terreno ajeno. Nuevamente comenzaron a asociarse hasta que Paulinho firmó el segundo de la noche.
Llegada tras llegada, el guion se mantuvo. Juárez agotado, Toluca apedreando la puerta y una ventaja que pone el milagro sobre la mesa: el modesto Bravos necesitará vencer al Diablo por dos goles en el mismísimo Infierno.

