Entre música, banderas, pancartas y grupos de amigos que llegaban poco a poco, alrededor de doscientas personas de la comunidad LGBT+ se reunieron este sábado 8 de agosto para participar en la XXII Marcha Estatal del Orgullo y recorrer las calles de Toluca hasta llegar al primer cuadro de la ciudad.
El punto de encuentro volvió a ser el Jardín Reforma, sobre Isidro Fabela, donde la convocatoria había fijado el inicio para las 12:00 horas. Desde ahí avanzaron los contingentes hacia el centro de la capital mexiquense, con la Plaza de los Mártires como punto final de una movilización que año con año reúne a personas provenientes de diferentes municipios del Estado de México.
La música acompañó prácticamente todo el recorrido. Quienes marchaban bailaban mientras avanzaban, levantaban las banderas por encima del contingente y aprovechaban las pausas para tomarse fotografías. La protesta se convirtió por momentos en una celebración que llamó la atención de comerciantes, automovilistas y personas que caminaban por las calles del centro.

“Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, que la pinche transfobia se tiene que extinguir”, entonaban los asistentes.
Entre los asistentes había jóvenes, familias, parejas, integrantes de colectivos y personas que acudieron acompañando a amigos o familiares. Los colores del arcoíris dominaron una movilización donde la fiesta volvió a convivir con el carácter reivindicativo que la marcha ha mantenido desde sus primeras ediciones.
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El contingente siguió avanzando hacia el corazón político de Toluca mientras la música se mezclaba con las consignas y más personas se sumaban, nutriendo el grupo.
La imagen era festiva, pero las pancartas y mensajes recordaban que la ocupación de las calles tiene también un propósito político: hacer visible a una población que todavía denuncia episodios de violencia, discriminación y exclusión.
“Ni cis, ni trans, ni una muerta más”, era uno de los coros que mejor reflejaban las demandas de la comunidad en Toluca.

En 2025, los contingentes también partieron desde el Jardín Reforma entre música, baile y banderas, pero al llegar al centro de la ciudad, exigieron políticas específicas para las infancias y adolescencias diversas, servicios de salud sin discriminación, espacios laborales para personas trans y acciones gubernamentales contra la violencia.
Toluca realiza su marcha estatal durante agosto por una razón histórica. La movilización recuerda la protesta convocada en 2004 por el activista Israfil Antonio Filós Real, después de haber sido detenido debido a su orientación sexual; aquel episodio dio origen a una marcha que se mantuvo durante las siguientes dos décadas como uno de los principales espacios de visibilidad de la diversidad sexual en el Estado de México.
Veintidós ediciones después, cientos de personas volvieron a recorrer Toluca. Entre la música, los colores y el ambiente de fiesta permaneció el mismo sentido de ocupar el espacio público: celebrar las identidades diversas mientras se mantienen sobre la mesa las demandas de igualdad, seguridad, justicia y una vida libre de discriminación.

La fiesta también mantiene exigencias
La Marcha del Orgullo en Toluca no se limita a visibilizar las distintas orientaciones sexuales e identidades de género. Las organizaciones y activistas que participan mantienen una agenda relacionada con el acceso efectivo a derechos y la atención de los problemas que todavía enfrentan las poblaciones LGBT+ en el Estado de México.
Durante 2026, activistas han colocado entre los principales pendientes el acceso a la justicia, la inclusión laboral de las personas trans, una atención institucional especializada y políticas que permitan ejercer derechos sin enfrentar discriminación en escuelas, centros de trabajo, servicios de salud o instituciones públicas.
La violencia continúa ocupando un lugar importante dentro de las exigencias. Otras movilizaciones realizadas este año en Toluca han reclamado investigaciones con perspectiva de género en los casos de agresiones y crímenes cometidos contra integrantes de la diversidad sexual, además de respuestas institucionales frente a la discriminación que enfrentan particularmente las personas trans.
El Congreso mexiquense mantiene también una agenda relacionada con estas demandas. Durante 2026 se han planteado propuestas para fortalecer el acceso a salud, educación, trabajo y participación política, además de crear una Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos contra las Poblaciones LGBTTTIQNB+, con personal y protocolos específicos para atender a víctimas de la diversidad sexual.
Los avances legales de los últimos años tampoco han terminado con las exigencias.
El Estado de México ya cuenta con reconocimiento de identidades no binarias y tipificó el transfeminicidio, mientras activistas mantienen entre los pendientes que esas reformas se traduzcan en acceso efectivo a justicia, oportunidades laborales, atención médica sin discriminación y presencia de personas LGBT+ dentro de los espacios de decisión.


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