Mientras existen países en total opacidad, en el transcurso de esta semana los diarios británicos se deleitaron con una nota periodística relativa a los salarios de las estrellas de la BBC de Londres, excepto los sueldos de los presentadores de la televisión comercial, que no son considerados públicos. En México ocurre algo similar cuando se dan a conocer los salarios de los políticos; pero para países como Noruega este tipo de secretos u opacidades no existen, cualquier persona puede saber lo que cobra otra y esto pocas veces genera algún tipo de problema.
La información sin restricción alguna es del dominio público y se encuentra en Internet, además se puede acceder a ella de manera fácil.
Al principio la obtención de la información generó mucha efervescencia, pues podías saber cuánto ganaban tus amigos, vecinos, familiares, exparejas, jefes, etc. Pero más allá de toda esta curiosidad generada, lo cierto es que la transparencia es sumamente importante, sobre todo en materia tributaria, pues la cantidad de impuestos que pagan las personas es de aproximadamente un 40 por ciento, mientras que en nuestro país es del 21 por ciento; lo más importante es que el objetivo primordial de ello es conocer que todos los ciudadanos, incluyendo a los más ricos también se les cobran impuestos.
Es necesario saber, que los salarios en la mayoría de los sectores, se establecen mediante acuerdos colectivos y las diferencias salariales son relativamente pequeñas incluyendo las de género y los salarios de los políticos.
El transparentar los actos de gobierno incluyendo salarios y prestaciones genera confianza y seguridad en la población, un beneficio muy necesario en las democracias modernas


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