Europa va bien, fue la conclusión general de la canciller alemana, Ángela Merkel, en su visita a España este agosto, pero los ecos de la represión de una cercana protesta sembraron dudas en el paisaje idílico esbozado para el continente.
Merkel recorrió junto al jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, parte del bucólico Camino de Santiago previo a sus conversaciones, parte de los preparativos del Consejo Europeo del próximo día 30 que deberá definir varios de los cargos principales de la comunidad.
El buen ambiente de la caminata de unos seis kilómetros, según se reportó, estuvo también presente en la reunión en la ciudad de Santiago de Compostela con Rajoy, que este calificó de muy provechosa.
El jefe del gobierno español, efectivamente, recibió el respaldo a la candidatura de España para presidir el Eurogrupo, cargo que debe decidirse el 30 en Bruselas y para el cual propuso al ministro de Economía Luis de Guindos.
En rueda de prensa posterior a sus conversaciones ambos delinearon un panorama europeo cuando menos esperanzador que -lamentablemente- no compartió una parte de los habitantes de la ciudad gallega.
Pese a las buenas nuevas, más de 300 policías debieron contener a golpe de porras y empujones a varios centenares de airados manifestantes que quisieron expresar a Merkel y Rajoy su disgusto por las medidas de recortes o austeridad de la Comunidad Europea.
Además de las porras los manifestantes recibieron la noticia, nada sorpresiva, que los líderes de ambos gobiernos reafirmaron la decisión de seguir apoyando las políticas de recortes y contención del déficit a las que culpan por el incremento del desempleo y la crisis.
Esta vía, opinó Rajoy, es la que nos lleva a una mayor integración económica, monetaria, bancaria, fiscal y política. El país -dijo- avanza por la senda del crecimiento sostenible, sostenido y creador de puestos de trabajo.
Merkel, por su parte, alabó la aplicación por España de los lineamientos europeos, cuyo resultado, afirmó, son cuatro trimestres consecutivos de crecimiento y el establecimiento de los cimientos para la prosperidad futura.
Sin embargo, la moneda tiene otra cara, dada por la existencia de casi seis millones de desempleados, de los cuales apenas la mitad reciben subvenciones y un crecimiento oficial del empleo que en opinión de fuentes sindicales se hace a costa de la calidad.
Coincidentemente con la visita de Merkel y su recorrido por la tradicional peregrinación del Camino de Santiago, el secretario de Acción Sindical de Comisiones Obreras, Ramón Górriz, expuso algunos fallos de la política de austeridad.
En respuesta a declaraciones del ministro De Guindos, el dirigente sindical advirtió que existe la necesidad de impulsar el empleo de calidad y la subida de sueldos y del salario mínimo, pues la política actual va en sentido contrario.
En su criterio la política de la Troika (Comunidad Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Europeo) no tiene en cuenta uno de los mayores problemas de España: la desigualdad, y por ello cada vez es mayor la brecha salarial entre ricos y pobres.
Recordó que actualmente en España hay 700 mil hogares en los cuales ninguno de sus integrantes tiene ingresos salariales.
Según la opinión de Górriz, el éxito de De Guindos avalado por Merkel y Rajoy, que presumiblemente le llevará a presidir el Eurogrupo, se basa en una política que hace recaer los recortes sobre los trabajadores.
La recuperación económica -advirtió- no puede basarse en empleos precarios y rebajas salariales, sino, al contrario, debe pasar por la mejora del poder adquisitivo y empleos de calidad.
Esta valoración es compartida por la Unión General de Trabajadores, otra gran central sindical española, cuyo secretario de Acción Sindical, Toni Ferrer, considera insuficientes los indicadores sobre la mejora de la situación económica, reportados por el gobierno.
En su criterio, el proceso de recuperación es muy frágil y muy débil, centrado básicamente en una situación con dos reflejos: un altísimo desempleo y el aumento de la desigualdad y la pobreza.
De acuerdo con esa valoración no hay una directa relación entre la incipiente, frágil y débil recuperación con un avance real de la economía española.
También la Unión Sindical Obrera (USO) estima que el país va en sentido diferente al camino de Merkel y Rajoy y se ahondan condiciones para un mercado laboral marcado por empleo desigual y precario, reflejo de la crisis.
Para la USO, los datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social muestran la desigual creación de empleo entre hombres y mujeres y el crecimiento de la precariedad laboral.
En relación con este aspecto apunta que del millón 645 mil 236 contratos registrados en julio tan sólo el 6,93 por ciento son de carácter indefinido y el resto es temporal.
Esto significa, según el criterio del sindicato, poner parches al empleo, en lugar de crear un nuevo escenario con trabajo digno y de calidad.
Pero no es sólo eso, de acuerdo con las estadísticas la deuda pública española aumentó en los últimos años en más de 400 mil millones de euros y superó por primera vez en su historia el billón (millón de millones) de euros.
El incremento de la brecha entre ricos y pobres deja también un estimado del 30 por ciento de los niños que viven por debajo del índice de pobreza, mientras servicios públicos como salud y educación sufren un marcado deterioro.
Estas dos visiones, la de Merkel y Rajoy por un lado y la que motivó las protestas por la otra, parecen mostrar las dos Europa existentes hoy; o por lo menos muestran las dos diferentes percepciones de la realidad del continente.
* Corresponsal de Prensa Latina en España.


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