—¿Y qué le dieron?
—Un pan y una playera, contesta don Saturnino al preguntarle de cuando llegaron a pedirle su INE.
Dos años después las cosas en el barrio de los Tejocotes, en Metepec, continúan igual. En el extremo de una de las comunidades más marginadas del municipio solo hay algo que ha cambiado para Saturnino Florencia: la precariedad, la cual se ha acentuado.
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En agosto del 2020, tras el homicidio de Alan Josue “N”, hermano menor de la primera regidora de Metepec, Ilze Eugenia Torres Enríquez, AD Noticias reportó la situación de inseguridad por la que atravesaba Santa María Magdalena Ocotitlán, comunidad de alrededor de 5 mil habitantes, y una de las más pobres del municipio alfarero.
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“Me quebré tibia y peroné, me resbalé ahí abajo, me operaron, me pusieron clavos”, explica Saturnino próximo a cumplir 67 años. Al golpe recibido se suma su mala vista derivada de la diabetes que lo aqueja desde hace más de 30 años y a la pérdida del único ingreso por su trabajo que tenía: “hace dos años nos aporreó los de la mala vida, vendía yo chacharitas, me robaron mi diablito, un domingo tenía yo unas tarimas y me las robaron”.
Don Saturnino afuera de uno de los espacios de su vivienda / Foto: Victor Castillo
“Ahora que se acabó el seguro todavía me dieron un buen, lo que me daban lo iba almacenando, ahora que se me acabe lo voy a tener que comprar”. El medicamento para el tratamiento de su diabetes no es una preocupación para Saturnino aún, el apoyo que le da su hijo es suficiente para subsistir temporalmente.
Chacharitas, ropa y calzado de segunda mano eran algunas de las cosas que Saturnino vendía en el tianguis ubicado alrededor de la delegación de la Magdalena Ocotitlán, una de las zonas donde la pobreza se acentúa en Metepec. Actualmente, se quedó sin esa fuente de ingresos, pero “mi hijo trabaja en Garis”, asegura aliviado. Esta junto con una pequeña renta es el único apoyo con el que subsiste.
Durante la administración de Gabriela Gamboa, Saturnino fue beneficiario de la construcción de un cuarto dormitorio que se supondría sería usado por él; sin embargo, lo precario de su situación lo llevó a buscar inquilinos para tener un ingreso extra.
Un pan por un voto
Pegado a la puerta de la cabaña en la que duerme, Saturnino se encuentra una estampa del candidato por Redes Sociales Progresistas a la alcaldía de Metepec, Saturnino confiesa que simpatizantes del candidato le solicitaron una copia de su credencial para darle un apoyo:
—¿Y qué le dieron?
—Un pan y una playera, me acuerdo porque tengo playeras de Gamboa y otros dos más…
La propaganda de uno de los candidatos a la presidencia municipal de Metepec pegada en la puerta de la casa de don Saturnino / Fotos: Victor Castillo
Como en la mayoría del Estado de México, la vulnerabilidad de las personas que viven en pobreza extrema en Metepec ha sido instrumentalizada con fines políticos.
En septiembre del 2020, la alcaldesa Gabriela Gamboa prometió “trabajos de bacheo, nivelación de banquetas, desazolve” así como “asesorías sobre igualdad de género, salud y prevención, así como mayor seguridad en la zona”.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la comunidad de la Magdalena Ocotitlán carece, en parte, de servicios como alumbrado público y pavimentación, o en el caso de Saturnino, servicios elementales como el agua potable y el drenaje.
El 11 de mayo del 2021 el entonces aspirante a la alcaldía, Fernando Flores, se comprometió al mejoramiento urbano de la Magdalena Ocotitlán: “estamos en la calle de Emiliano Zapata vean las condiciones, es una calle que se ha solicitado ya durante muchos años y no le han hecho caso a los vecinos. Nos vamos a comprometer hoy con ustedes a poner la calle, a poner el drenaje y poner el alumbrado público”.
La promesa del programa “Médico en casa”, otro de los compromisos de campaña de Flores, llena de esperanza a Saturnino, quien pronto se quedará sin medicamento para su tratamiento de diabetes.





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