Negociazos con la victoria de Trump

Se nos vienen cuatro años de un Trump (y los negociazos) re-cargado. Estamos advertidos.
noviembre 10, 2024

La acumulación de capital hoy no tiene límites. Una persona puede concentrar tal cantidad de dinero que resulta difícil siquiera imaginarlo. Y en esta época las personas que más acumulan riqueza no la consiguen produciendo cosas, generando bienes o transformando materiales. Son en gran medida movimientos financieros los que hacen crecer sus capitales: el precio de sus acciones, la conversión de moneda, la especulación son lo que les hace ganar miles de millones en cuestión de horas. Son ese tipo de grandes acumuladores de capital los que impulsaron la campaña presidencial del señor Trump y, literalmente, de la noche a la mañana, han hecho crecer sus fortunas en miles de millones de dólares.

Un informe de Business Insider nos ha hecho saber que las 10 personas más ricas del mundo también se beneficiaron el pasado martes con la victoria del candidato Trump, pues vieron aumentar en menos de un día su patrimonio neto en un récord de 64,000 millones de dólares. Específicamente, el dueño de la red social X y también fundador de Tesla, Elon Musk, habría incrementado su riqueza en 10.1%, hasta los 290,300 millones de dólares, con el simple anuncio de la victoria del que será el presidente número 47 de los Estados Unidos.

Todos sabemos que Musk fue donante de la campaña de Trump (que incluso está acusado por haber estado rifando un millón de dólares diario entre quienes votaran al candidato del Partido Republicano, práctica que podría ser ilegal), aportando unos 130 millones de billetes verdes. A eso se atribuye que la noche misma en que se anunció el resultado electoral, la acción de Tesla marcó el precio de 289.59 dólares, lo cual significa que creció su valor de mercado en 15%. Con ese simple hecho habría ganado miles de millones.

El segundo hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, fundador de Amazon, aumentó 3.2% su patrimonio neto, hasta los 228,300 millones de dólares entre el martes y el miércoles de la semana anterior. La razón es la misma: al conocerse el resultado electoral y especularse que en la nueva administración trumpista habrá una serie de medidas que favorecerán a sus negocios, que desregularán o que simplemente habrá recortes de la distribución de ayudas federales hacia sectores tecnológicos rivales que se concentran en áreas demócratas, lo cual les permitiría lograr una mayor participación del mercado.

Como vemos, se trata de la simple especulación lo que trajo estos incrementos. Igualmente, los mercados cambiarios reaccionaron a nivel global tras el triunfo de Trump, logrando que los especuladores se embolsaran una buena cantidad de dinero «jugando” con el nerviosismo de algunos.

Por más inexplicable que parezca el hecho de que la sociedad estadounidense haya electo como su presidente a alguien que fue condenado por cometer varios delitos, que tiene actitudes xenófobas, misóginas, racistas y demás, hay que ver el dinero que mueve. En efecto, su campaña y apoyos giran en derredor de varias industrias que esperan ver crecer sus negocios bajo un nuevo mandato de Trump. De no ser así, no lo hubieran dejado pasar.

El conjunto de intereses económicos que están en juego en la elección de presidente de los Estados Unidos es el factor más importante a tomar en cuenta. Sobre todo porque, como sabemos, la gente en aquel país no vota realmente a su mandatario, sino que aquella nación tiene un sistema electoral basado en la idea de “colegios electorales”, que son como intermediarios entre el ciudadano y los candidatos: los ciudadanos eligen delegados que luego acuden a un colegio electoral en donde votan en el sentido que habría manifestado la gente.

Sí, en efecto, se trata de un sistema electoral bastante “peculiar”, como singular es el señor Trump. Su triunfo puede entenderse mejor si vemos los jugosos negocios que permite hacer. Ultra millonario, como los dos ejemplos comentados, están complacidos con este resultado, aunque también hubieran encontrado manera de hacer negocio con un triunfo del Partido Demócrata. Se trata de un dispositivo creado exprofeso para que sean los grandes capitalistas quienes salgan beneficiados, la industria armamentista, la informática, la de alimentos, la automotriz, etc. todas tienen su rebanada del pastel, esté quien esté en la presidencia.

Sus políticas agresivas contra países como México solo pueden entenderse bajo criterios económicos. Él va a hacer lo que juzgue que reditúa dinero a las grandes trasnacionales norteamericanas. Desde luego, puede implicar injusticias sociales, abusos, discriminación, olas racistas, pero en el fondo siempre va a estar el interés económico. Apretará a aquellas naciones que guste, sea para que las petroleras se apropien de los hidrocarburos, o para que se puedan vender armas y tecnología. Pactará con quien sea necesario para ampliar mercados, para proteger empresarios o allanar el camino a una industria. Punto

Se nos vienen cuatro años de un Trump (y los negociazos) recargado. Estamos advertidos.

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