Cuando nació Leonor, Julia Fierro tenía apenas 30 años, fue su primer y único embarazo, el parto se realizó en el Hospital de Gineco Pediatría No. 3 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde los médicos fueron negligentes en su intervención.
Dio a luz a su pequeña el 25 de noviembre de 2014 bajo un panorama incierto. La intervención fue alrededor de las 15:00 horas, pero no le entregaron a su niña, sino hasta el siguiente día, y con residuos del parto, hasta que Julia le pidió a una enfermera que la limpiara.
«Eso no fue lo peor, lo peor vino con el paso de los días, cuando cumplí 10 días después del parto», dijo Julia en entrevista con AD Noticias.
Con una temperatura de 38 grados, Julia decidió acudir con el ginecólogo de su confianza, quien le dijo que «la cirugía estaba pésima», ya que carecía de una correcta sutura.
«Yo traía mucha infección, por lo que me revisó el ginecólogo y, a 10 días de la cirugía, ya tenía pus en esa herida. Entonces, cuando me empieza a hacer una revisión, resulta que yo tenía gasas dentro de mi vagina», explicó a esta casa editorial.
Lo que vivió Julia se llama Violencia Obstétrica, de acuerdo con Anadshieli Morales Celaya, quien es parte del Grupo de Estudios sobre Derechos de Géneros y Diversidades.
“La Violencia Obstétrica se entiende como una violencia de género y violación a los Derechos Humanos de las mujeres y personas gestantes en el proceso reproductivo. Esto puede ser antes, durante o después del embarazo o algún evento ginecobstétrico. Esta violencia, en específico, está enmarcada en los procesos clínicos médicos de las mujeres y personas gestantes”, afirmó Morales Celaya, quien también se desempeña como promotora en Derechos Sexuales y Reproductivos por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).
El martirio de Julia inició cuando ingresó al hospital del IMSS, previo al trabajo de parto, donde observó diversas irregularidades por parte del personal médico y en uno de los momentos más vulnerables de su vida.
“Vi muchas situaciones que no son normales, las enfermeras tienen normalizadas muchas violencias, al igual que los médicos. Creo que uno de los momentos más vulnerables de una mujer es justamente el momento de dar a luz. En mi caso personal, fue una situación muy grave, desde el hecho que me dijeron que iba a ser un parto por cesárea”, recuerda.
Julia afirmó a AD Noticias que la incertidumbre se apoderó de ella cuando la dejaron en una camilla sin atención médica, sola y a su suerte.
“De pronto, pues, tuve los dolores y demás, me dejaron en una camilla. Yo ya tenía muchísimo dolor, un dolor que era insoportable y entonces pasaron varias personas hasta que un enfermero me dijo que ya no respirara, porque ya estaba ahí el bebé. En un estado de emergencia fueron a verme y me metieron a la sala de emergencia”, aseguró.
De acuerdo con Morales Celaya, quien es doctorante en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana, lo que vivió Julia también es Violencia Obstétrica, ya que le negaron la atención médica.
“La Violencia Obstétrica también puede ser cuando no atienden a las mujeres o personas gestantes con una emergencia derivada de un evento obstétrico, cuando no dan la información suficiente para que atiendan a las mujeres y cuando se les niega la atención a la salud”, afirmó.
En ese sentido, recordó que, a partir del 2007 y de la declaración posterior de la Alerta de Violencia de Género, se han suscitado algunas regulaciones de las leyes, en especial a los derechos sexuales y reproductivos.
“La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia estableció entre el 2016, 2017 y 2018 la tipificación del término Violencia Obstétrica, debido a que se empezaban a visibilizar muchos casos”, explicó a AD Noticias.
En México, el 31.4% de las mujeres padecen violencia obstétrica
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021 del INEGI, a nivel nacional el 31.4% de las mujeres han padecido violencia obstétrica en los últimos cinco años.
Las entidades con mayor prevalencia son San Luis Potosí (38.9%), Ciudad de México y Tlaxcala con 38.5%, respectivamente, mientras que el Estado de México presenta un índice de 32.5%, de acuerdo con datos del Instituto.
Para Ana Ávila Álvarez, activista por los derechos sexuales y reproductivos e integrantes de «Michis Aborteros», se ha logrado nombrar la Violencia Obstétrica, pero no hay una solución integral hacia las personas que la padecieron.
“Es apenas en el 2024 que la Violencia Obstétrica se puede llevar a cabo en los procesos de aborto, ni siquiera en años anteriores se reconocía esa parte”, dijo a esta casa editorial.
Victoria afirmó que la Violencia Obstétrica puede ser penada bajo diversas circunstancias; sin embargo, “no hay leyes específicas que castiguen de forma integral y muchas veces las reparaciones de los daños no se dan, simplemente terminan como denuncia en las comisiones”.
Tras la conclusión del periodo de sesiones en el Congreso de la Unión (1 de mayo), quedaron pendientes 171 iniciativas referentes a la violencia de género, entre ellas la Violencia Obstétrica.
Desde el 2021, esta iniciativa se encuentra paralizada y con ello se busca reformar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, así como la Ley General de Salud y del Código Penal Federal para tener sanciones de 3 hasta 6 años de prisión.


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