¿Y el relevo generacional en la política de México?

En la política mexicana están los mismos personajes que hace 20 o 30 años
enero 28, 2024

¿Alguien duda que la vida política en el país necesita renovación? Creo que solo dentro de los partidos políticos más añejos es donde pervive tal duda. Esta evidente falta de convicción de que se requieren nuevos liderazgos se refleja todos los días, cuando se publican las candidaturas a los puestos de elección popular que se disputarán el presente año en todo el territorio nacional.

Debemos recordar que a mediados del año pasado se aprobó una reforma constitucional que modificó la edad mínima requerida para ser diputado federal, senador o Secretario de Estado. Aquí en este mismo espacio lo comentamos en junio del año 2023 y señalamos que, en efecto, una nueva generación de actores en la política urge al país, pero ello no se puede generar artificialmente. No porque en la Constitución se admita que gente joven pueda ocupar cargos públicos y de representación política, se van a abrir los espacios automáticamente.

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Hoy en día, para ser diputado federal solo se requiere la mayoría de edad, para ser senador, 25 años, al igual que para encabezar una Secretaría a nivel federal. Así está ya en la Constitución, pero al observar el tipo de perfiles que tienen las candidaturas de los partidos políticos más antiguos en el país (PRI, PAN y PRD), la edad promedio de los aspirantes rebasa con creces los 55 años. Además de que se trata de los mismos personajes que hace 20 o 30 años han estado saltando de un cargo a otro. Los perfiles con menor edad son, en muchos casos, segundas y terceras generaciones de familias que han estado en la vida política durante décadas.

Tal como está diseñado el sistema político mexicano, solo a través de los partidos políticos es como realmente se puede acceder a puestos de elección popular y a cargos gubernamentales. Aunque existe la figura legal de candidaturas independientes, solo dos o tres casos en todo el país fueron exitosos y eso fue hace años. Por otro lado, al menos en el presente sexenio, la movilización, el activismo, la organización de la sociedad no fue exitosa en la generación de nuevos liderazgos.

Las otras causas, las otras luchas

Ya lo hemos dicho en otras ocasiones, las causas sociales y políticas más visibles en los últimos tiempos han sido las de los movimientos feministas, ambientalistas y las que reclaman justicia ante actos de violencia. De ahí tendrían que haber salido los liderazgos, los nuevos cuadros que refresquen la vida política. Sin embargo, no fue así. La oposición no supo cómo dialogar con esos actores; no tuvo la capacidad de tender puentes, de acompañar luchas, de solidarizarse con movimientos y abrir sus puertas a liderazgos forjados en las causas de grupos minoritarios, de sectores desfavorecidos, de organizaciones de vanguardia. La sociedad mexicana sigue necesitando de esos nuevos actores políticos.

¿Qué nos espera?

Tengo una hipótesis sobre lo que ocurrirá en el mediano y largo plazo. La hegemonía que hoy posee el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) volvió casi imposible que pueda ser minada por los actuales partidos de oposición. Tendrá que ser uno nuevo, que emerja de los saldos tras la sacudida que estos últimos tendrán el 2 de junio, o bien uno que nazca dentro de lo que hoy es Morena. El potencial éxito de un nuevo partido reside, por un lado, en no tener que cargar con la imagen negativa que hoy tienen PRI, PAN y PRD; y, por el otro, en aglutinar, organizar, encauzar las causas sociales y políticas emergentes.

Son varios los frentes en que se cultivan movimientos derivados de circunstancias producidas por los gobiernos de Morena (en los tres niveles de gobierno). Hay grupos, sectores, minorías, que se sienten agraviados, desatendidos o afectados por políticas públicas, decisiones o comportamientos de los gobernantes morenistas. Esas voces irán creciendo de manera casi “natural”, porque el ejercicio de un poder hegemónico siempre genera resistencias.

Si hay quien muestre la capacidad de organizar y encauzar tales movimientos, no solo estará abriendo las puertas a la muy necesaria renovación política, sino que generará condiciones para abrir el debate, la discusión y deliberación política de los grandes problemas nacionales.

A nuestro país le conviene tener opciones políticas distintas al gobierno y diferentes de las que hoy están feneciendo, esas mismas que están escribiendo sus epitafios con los mismos nombres con los que hartaron a la población, la cual les retiró la confianza y les abatió en las urnas desde el 2018.

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