Estadio Vacío
“Es una distinción que como presidente de la República pueda regresar a mi tierra, al Estado de México y a su capital Toluca, para develar la placa de lo que ha sido la construcción de este nuevo estadio…”.
Estas son palabras del presidente Enrique Peña Nieto, quien, ante un estadio vacío, celebra los 100 años del Club Deportivo Toluca, al tiempo que festeja su cumpleaños número 51. A poco más de un año de culminar su gestión al frente del Gobierno federal, parece que es lo único que hay que festejar.
Después de poco más de dos horas de retraso, el jefe del Ejecutivo federal pisa el césped del Estadio Nemesio Diez. Entre abrazos, fotos y disculpas por la demora, aparece enfundado en pantalón de vestir negro, zapatos del mismo tono, camisa roja de cuadros y la chamarra conmemorativa del Centenario de los Diablos Rojos del Toluca.
Son las dos de la tarde con 33 minutos. Hay pocos aplausos, no tan ruidosos como en los eventos habituales. No hay asistentes entusiastas, ni aficionados escarlatas. No están “La Perra Brava”, “La Banda del Rojo”, ni “Los Hijos del Averno”.
Algunos seguidores, recargados a las afueras del recinto miran y reprochan: “No nos invitaron a los aficionados de hueso colorado, pero mañana que quieran vendernos el bono para el partido contra el Atlético (De Madrid) ahí sí van a querer que vengamos a llenarles el Estadio… esos precios para que vea, solo los puede pagar el Peña…”.
Como en partido de futbol
Como en un juego normal de balompié de 90 minutos, los presentes también se dividen por gradas, por clases, por apegos.
En el terreno de juego y acompañando al cumpleañero, aparecen en primera plana: el gobernador mexiquense, Eruviel Ávila; Aurelio Nuño, secretario de Educación del Gobierno federal; Francisco Guzmán, jefe de la oficina de la Presidencia de la República; Luis Miranda, secretario de Desarrollo Social; Fernando Zamora, alcalde de Toluca; Valentín Diez, presidente del Consejo Administrativo del Deportivo Toluca Futbol Club, y el presidente deportivo, Francisco Suinaga.
En la fila de acceso están los jugadores escarlatas: el cancerbero Alfredo Talavera y el delantero Carlos Esquivel, más tarde entra José Manzur, secretario de Gobierno mexiquense.
En la localidad de sombra preferente otros personajes de la política: Martha Hilda González, ex alcaldesa de Toluca; Omar Velázquez, diputado local, Elizabeth Vilchis, secretaria de Educación estatal; Eduardo Gasca Pliego, secretario de Cultura y Deporte mexiquense. En la misma grada se instalan los dos jugadores toluqueños acompañados del estratega, Hernán Cristante. Algunos toman selfies, otros bostezan, otros más matan el tiempo el teléfono celular.
En sombra general ubican a reporteros, fotógrafos y camarógrafos. A las 13:30 horas el sol cae a plomo sobre las caras de los periodistas; fuente deportiva y política se mezclan en la larga espera. Una hora más tarde el sol se oculta y la lluvia amenaza, pero solo momentáneamente.
Afuera del estadio están los que no “alcanzaron boleto”, los que no fueron invitados a la fiesta. Atrás de las ya conocidas vallas blancas, los toluqueños afines al presidente lo saludan, le piden la foto, le llevan globos, las mujeres lo siguen viendo como “el guapo”, como “el gobernador”, se arrojan y lo besan, le dan la bendición. La necesita después de estar en la mira tras las noticias negativas de los últimos días, semanas, meses.
“Me dio enorme gusto encontrarme con mucha gente de esta ciudad capital, y más hacerlo en el día de mi cumpleaños, justamente hoy que estoy cumpliendo 51 años de vida… me deja sentir, recentrarme y sentirme muy motivado y alentado a lo que es la tarea que tiene el presidente de la Republica, servir a los mexicanos y servirles con la mayor entrega, con toda su capacidad, con toda su dedicación, con toda su perseverancia…”.
Que Toluca sea campeón este torneo
En su discurso, Peña Nieto no habla de los índices de inseguridad, menos de los feminicidios que han azotado el territorio mexiquense durante todo su mandato, en lo que se enfoca es en pedir que los Diablos Rojos sean campeones en el Apertura 2017.
“Solo una observación: siendo yo gobernador del Estado de México, el Toluca obtuvo tres títulos, y estando en la presidencia, una vez ha sido campeón… espero que lo sea en esta temporada…”.
Mariachi, pastel y militares
Minutos más tarde, el Salón de la Fama del Deportivo Toluca es el escenario donde un pastel en forma de estadio espera el visto bueno del presidente. Están los mariachis para las tradicionales mañanitas y todos son escoltados por elementos militares, quienes después de estar desde las 10 de la mañana en las inmediaciones del estadio están atentos a cualquier eventualidad.
En las calles de Rodríguez Soto, San Bernardino, Felipe Villanueva, José María Morelos, la presencia policial de municipales, estatales y federales hacen los propio ante la mirada de quienes por ellas transitan.
Gol Para y despedida
Para cerrar con broche de oro, el arquero de los Diablos se coloca en su lugar de costumbre, al frente, Enrique Peña Nieto dispara al ángulo, en un tiro con su zapato de charol. La hazaña la observan solo “los reporteros de la fuente”. Los demás fueron invitados “amablemente” a abandonar las gradas del recién remodelado infierno, mismo que ni con la presencia de Peña, logró quedar culminado al 100 por ciento.
“Encontrarme aquí en Toluca tiene especial significado, porque Toluca ha sido en mi trayectoria no solo política sino personal, mi segunda casa… fue esta ciudad la que me dio la oportunidad y espacio para servir como Gobernador al Estado de México, y desde aquí convertirme en el presidente de México…”.


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