El día a día de los habitantes de Zumpahuacán, al sur del Estado de México, transcurre entre montañas, caminos rurales y comunidades que conservan tradiciones ancestrales. Pero detrás de esa plácida imagen hay una realidad que afecta directamente la salud y la dignidad de miles de familias que allí residen: Más de 68% de la población no tiene acceso a algún sistema de drenaje.
Un dato que fue recopilado y diagnosticado por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del Gobierno del Estado de México, desde enero de 2024, en el Plan Municipal de Desarrollo Urbano Zumpahuacán.
Un dato que pone en evidencia un real problema: más de la mitad del municipio vive sin un sistema básico para manejar sus aguas residuales.
De las 32 localidades que conforman el municipio, solo ocho barrios de la cabecera municipal y algunas comunidades: San Antonio Guadalupe, Santa María, La Asunción, San Gaspar y la colonia Guadalupe Victoria, cuentan con drenaje. En esta última, incluso, la fosa de estabilización está inconclusa.
En el resto del territorio, las familias no tienen otra opción que descargar sus desechos en canales, arroyos, barrancos o zonas abiertas, lo que convierte a estos espacios en focos de contaminación que crecen y se tornan más riesgosos con cada temporada de lluvias.
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¿Qué pasa cuando una comunidad vive sin drenajes?
La realidad que no ven muchas familias de Zumpahuacán, es que cuando no hay drenajes, no solo se afecta el medioambiente, también se corren serios riesgos de salud.
Para especialistas de la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), la falta de drenaje o su mal funcionamiento incrementa de manera inmediata los riesgos sanitarios y ambientales en las comunidades.
Reportes sanitarios y diagnósticos estatales alertan sobre estas consecuencias:
Aumentan las enfermedades gastrointestinales y de la piel. La exposición constante a aguas negras y fosas sépticas saturadas provoca infecciones, diarreas y problemas dérmicos, especialmente en niñas, niños y adultos mayores.
Contaminación de pozos, manantiales y arroyos. En zonas rurales, donde muchas familias dependen de pozos o corrientes naturales, la descarga de desechos en barrancas y afluentes contamina el agua que se usa para consumo, lavado o riego.
Crece el riesgo de inundaciones y encharcamientos. La CAEM advierte que drenajes obsoletos, inexistentes o saturados generan puntos críticos de inundación, afectando viviendas y aumentando la presencia de aguas sucias en zonas habitadas.
Presencia mayor de mosquitos y plagas. El agua estancada y los desechos al aire libre se convierten en criaderos de mosquitos, lo que incrementa el riesgo de enfermedades transmitidas por vectores.
Las fosas sépticas se vuelven insostenibles. En comunidades sin drenaje, las familias dependen de fosas que se llenan rápido y requieren desazolve constante. Esto genera costos altos y riesgos cuando no se atienden a tiempo.
¿Qué ha hecho el Ayuntamiento?
Al revisar el Presupuesto de Ingresos y Egresos 2024 del Ayuntamiento de Zumpahuacán, se detectó que sí existe un apartado que agrupa todas las obras dentro del rubro de Inversión Pública, por un monto de $66.6 millones de pesos.
Un amplio rubro que incluía, obras de agua potable; drenajes; caminos: infraestructura comunitaria y mantenimiento urbano.
Sin embargo, en este documento no se desglosa un monto específico destinado exclusivamente a obras de drenajes.
La única obra reportada públicamente es la rehabilitación en el Barrio San Mateo. Una nota de prensa local del 26 de junio de 2025, refería a que el Ayuntamiento, dirigido por Myriam Esperanza Álvarez Arellano, inició la rehabilitación del drenaje en el Barrio de San Mateo, beneficiando a unas 120 personas. Sin mencionar monto invertido, ni si ésta formaba parte de un programa estructural. Por ende, no existe evidencia pública de un plan municipal integral para ampliar drenajes.
Zumpahuacán merece mayor atención
La mayoría de las familias de Zumpahuacán han aprendido a vivir con esta carencia de drenajes, pero no es una situación que deba normalizarse. El drenaje es un servicio básico que define el bienestar, la calidad de vida y la salud de cualquier comunidad y municipio.
Sin un plan claro para ampliar la infraestructura sanitaria, el municipio seguirá enfrentando problemas de:
- Contaminación de suelos y cuerpos de agua.
- Riesgos sanitarios crecientes.
- Afectaciones a la agricultura local.
- Deterioro ambiental.
La población pide soluciones que no queden en diagnósticos. Necesita obras, mantenimiento y un plan que llegue a todas las localidades, no solo a la cabecera.
Zumpahuacán merece un futuro donde el agua limpia y el saneamiento no sean un privilegio, sino un derecho.


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