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La distopía en el sur y la utopía oficial.

 

1.- Desde hace años el caciquismo político se transformó en imperio del mal en el sur del estado.

Primero “Los Zetas”, luego el “Cártel de Sinaloa” y hoy “La Familia”, sembraron el terror a sangre y fuego, completa y literalmente, se apoderaron de la zona.

Toda proporción guardada fue una pequeña, violenta y muy sangrienta guerra de secesión.

El Estado no manda en el sur, ahí domina el narco.

Está incrustado hasta el fondo en todos los aspectos de la vida en esa región, que hoy corre desde Valle de Bravo hasta Luvianos y abarca la zona caliente de Guerrero y Michoacán.

El resultado es pavoroso: el sur es una distopía, cruel, descarnada y real.

 

2.- Paradójicamente en el resto de la entidad hay una utopía.

Al menos eso es lo que describe la retórica de siempre.

El gobierno estatal inició un feroz bombardeo propagandístico.

Echó a andar la maquinaria.

Les urge construir una buena imagen de Eruviel.

Varios millones de mexiquenses tenemos una percepción muy distinta de la que borda la elocuencia oficial.

Incapaz, el aparato publicitario sigue sin entender los principios básicos de su labor.

Le están haciendo mucho daño al gobernador.

 

3.- Ya no es prematuro hacer una evaluación, temprana y por tanto no muy exacta pero válida, del posicionamiento electoral en la entidad.

El año próximo se renovarán alcaldías y Congreso.

La innegable torpeza de varios alcaldes compromete el dominio rotundo del PRI.

PAN y PRD están deshilvanados, pero le pueden pegar duro al gobernador Eruviel Ávila.

Nuacalpan, Tlalnepantla y Ecatepec son una posibilidad amplia de pérdida para el Revolucionario Institucional.

Toluca, la insignia sin dudarlo, será una elección muy compleja.

Ya son los tiempos.