1.- La necesidad de ir por los votos es grande, José Manzur la entiende.
Por eso se le ve en plena campaña, le está prohibido perder Toluca.
Desde su posición como secretario General de Gobierno, busca recuperar el apoyo del sector empresarial toluqueño, muy agraviado y disgustado con la alcaldesa.
Son al menos dos las ocasiones en que se ha reunido con los empresarios, fundamentalmente los más tradicionales que son también parte de la élite en la capital del estado.
En la más reciente llevó al Procurador y al Secretario de Seguridad, ya que la ola de delitos es inocultable.
2.- Encartada en su actividad como funcionario, va su filiación partidista.
Busca revertir el alejamiento de los empresarios del PRI.
Toluca es una gran preocupación.
No sólo son los empresarios los que cuestionan, parte importante de la estructura acusa gran abandono.
En esa campaña anda.
No lean lo que no escribí, ¡eh!
3.- Cuando más lo necesitaba Eruviel Ávila, recibió otro respaldo muy significativo del presidente Peña Nieto.
En medio de una nueva escalada comprometedora y perturbadora, por las secuelas del caso Tlatlaya, EPN no escatimó el elogio calculado.
Insistió en que seguirá el trabajo en equipo con el mandatario mexiquense, algo innecesario de referir toda vez que la federación, casi completa, se ha convertido en huésped permanente de la entidad.
No hay duda alguna: Peña Nieto quiere llegar al 2105 con una administración estatal fortalecida en lo político.
La gran prioridad es electoral y en eso están.


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