30S, golpe bien coordinado

La comisión que investigó los sucesos del 30 de septiembre de 2010 en Ecuador acaba de determinar que la presunta protesta salarial de un grupo de policías fue en realidad una asonada golpista coordinada y preparada por la oposición. Pero no por esperados -el presidente Rafael Correa siempre denunció que se trató de un intento de golpe de Estado y de magnicidio en su contra-, son menos convincentes los argumentos esgrimidos por los expertos que realizaron la investigación. Según el presidente de la Comisión 30S, Carlos Baca Mancheno, el 23 de septiembre, una semana antes de producirse la protesta policial
junio 25, 2014

La comisión que investigó los sucesos del 30 de septiembre de 2010 en Ecuador acaba de determinar que la presunta protesta salarial de un grupo de policías fue en realidad una asonada golpista coordinada y preparada por la oposición.

Pero no por esperados -el presidente Rafael Correa siempre denunció que se trató de un intento de golpe de Estado y de magnicidio en su contra-, son menos convincentes los argumentos esgrimidos por los expertos que realizaron la investigación.

Según el presidente de la Comisión 30S, Carlos Baca Mancheno, el 23 de septiembre, una semana antes de producirse la protesta policial en Quito, cuatro connotados opositores, entre ellos el exmandatario Lucio Gutiérrez y los hermanos Isaías, dos banqueros prófugos de la justicia ecuatoriana, se reunieron en Miami.

Ese mismo día, apuntó Baca Mancheno en declaraciones al portal digital Ecuadorinmediato, la opositora Mery Zamora y líderes de la Unión Nacional de Educadores irrumpieron en el pleno de la Asamblea Nacional para impedir un debate sobre la Ley Orgánica de Educación.

En su recuento, el experto señala también que en vísperas del 30 de septiembre, varios asambleístas opositores llamaron abiertamente a la población a sublevarse y a "cavar trincheras".

Otro elemento que prueba la existencia de una conspiración bien engrasada es el hecho de que dos horas antes de que los policías comenzaran a protestar, ya los medios de comunicación privados habían sido alertados por los complotados para que informaran sobre la eventual toma de los cuarteles, agrega.

En opinión de Baca Mancheno, eso y el hecho de que algunos canales de televisión ya tenían instaladas microondas para transmitir en vivo los acontecimientos, corroboran que hubo toda una organización, y no precisamente para dar cobertura a la supuesta protesta policial.

Además existen grabaciones de las comunicaciones que mantuvieron los amotinados a través de las radiopatrullas, en las que se habla de planes acordados previamente, señaló.

 

PLANES DE MAGNICIDIO

La Comisión del 30S también determinó que hubo un intento de magnicidio contra el presidente Rafael Correa, cuando este trató infructuosamente de razonar con los sublevados.

Señores, si quieren matar al Presidente, aquí está: mátenme si les da la gana, mátenme si tienen valor, los conminó entonces el mandatario, en vista de la agresividad mostrada por algunos policías, que llegaron incluso a arrojarle una bomba lacrimógena que afectó su respiración.

De acuerdo con Oscar Bonilla, quien también participó en la comisión investigadora del 30S, los amotinados luego rodearon el Hospital Militar donde la escolta había llevado a Correa para protegerlo, e incluso se hicieron acompañar por familiares, para procurar, dijo, una imagen de participación ciudadana que realmente no existía.

Correa pudo ser finalmente rescatado por fuerzas leales, en medio de una balacera que dejó al menos cinco muertos y decenas de heridos.

 

GOLPE DE ESTADO BLANDO

Lo que hizo la Comisión ha sido verificar que hubo un intento de desestabilización, aseveró el jefe de Estado, quien siempre mantuvo su denuncia de que detrás de la aparente protesta salarial del 30 de septiembre de 2010 se ocultaba una conspiración para dar un golpe de Estado blando.

Según Correa, la mayor prueba es que ese día hubo disturbios en 15 de las 24 provincias del país, y algunos grupos opositores, tanto civiles como militares, intentaron tomarse el edificio de los medios públicos y el aeropuerto internacional de Quito, respectivamente.

Que a nadie le quepa la menor duda, el 30 de septiembre se trató de acabar con la democracia en Ecuador, aseveró el mandatario en ocasión de conmemorarse el tercer aniversario de la intentona golpista.

El líder ecuatoriano, quien en las últimas semanas ha alertado que la derecha regional ya se está recuperando del aturdimiento que le provocó la llegada al poder de varios gobiernos progresistas, los métodos modernos de desestabilización son camuflados en supuestos reclamos.

Más de 600 personas, la mayoría de ellos policías y militares, han sido procesadas en Ecuador por hechos relacionados con la intentona golpista y de magnicidio, aunque muchos de los implicados quedaron en libertad, porque según Correa, hubo malos manejos en la investigación realizada por la Fiscalía, además de que gran parte de esa labor se le encargó al propio cuerpo policial.

La oposición, por su parte, rechaza el veredicto de la Comisión de que el 30 de septiembre ocurrió un golpe de Estado blando, y consideran que el informe busca dar continuidad a lo que califican de persecución política por parte del gobierno.

 

*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Ecuador.

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