418 huérfanos por feminicidios en Estado de México

En un contexto en el que la violencia contra las mujeres se incrementa, el cariño es una forma de resistir.
diciembre 23, 2019

La violencia contra las mujeres también deja víctimas colaterales: 418 huérfanos, además de hermanas, padres que el Estado ha invisibilizado al grado de no tener un registro que los cuantifique. Ante este vacío de las autoridades, las mujeres de Apapachar en Violeta se han organizado para llevar una caricia a los afectados indirectos de las agresiones de género.

Hasta noviembre de este año, el número estimado de huérfanos por feminicidio en el Estado de México es de 418 [1] y aunque legalmente el Estado mexicano debe garantizarles servicios jurídicos, médicos y psicológicos especializados y gratuitos para su recuperación [2], la realidad dista mucho de ser así.

Este abandono motivó a las de Apapachar en Violeta a organizar una colecta de ropa y juguetes para niños y niñas huérfanos por feminicidio o víctimas de violación. Su nombre de hecho responde a las intenciones de su trabajo colectivo: acariciar el alma de las víctimas colaterales de los feminicidios y de la violencia machista en general.

El punto es abrazar a todos con un obsequio para que se les olvide un poquito la tristeza.

Aunque la distancia complique la cercanía física, la colecta de Apapachar en Violeta busca llevar un presente a las víctimas colaterales de la violencia contra las mujeres.

Por eso, los días 21 y 22, 28 y 29 de diciembre en el Parque Simón Bolívar y los días 3 y 4 de enero en la Alameda de Toluca, en un horario de 11:00 a 16:00 ellas estarán recibiendo juguetes nuevos o de uso en buen estado, así como ropa, dulces y alimentos no perecederos. También invitan a que quienes contribuyan con alguna donación coloquen un mensaje animoso para quienes reciban el obsequio.

Durante este primer fin de semana de colecta, la respuesta de la gente fue buena, «había personas que pasaban por aquí y nos preguntaban acerca de los objetos que podían traer». Ellas los orientaban y los interesados volvían con algún detalle.

«¿Por qué resulta importante el apapacho en un contexto en el que la violencia contra las mujeres escala a pasos grandes y deja también víctimas colaterales?» Porque ante esos escenarios el cariño es una forma de resistir, «hay que apapachar para llegar al alma y sanar heridas», coinciden algunas integrantes de este colectivo.

[1] Para calcular esta cifra, se multiplicó el número de feminicidios y homicidios dolosos -registrados por el SESNSP- por la tasa de natalidad en México que es de 2.21 hijos, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, a semejanza de la propuesta por el diario El País.

[2] Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (art. 26)

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