Los gays y las lesbianas no son iguales ante la ley, no valen lo mismo que los heterosexuales, no pueden tener los mismos derechos. ¿Qué quieren casarse? No, es antinatural. Dios creó a Adán y Eva, no a Adán y Esteban. ¿Qué dos mujeres son una familia? No, es asqueroso pensarlo. Si dejamos que se casen luego qué pedirán ¿Qué mañana un hombre se case con un perro? ¿Qué quieren adoptar? Inconcebible. Van a pervertir a los niños. No, los gays y las lesbianas no son iguales.
Aunque usted no lo crea, esos son argumentos de una incontable lista de políticos, diputados, alcaldes, religiosos, académicos y ciudadanos en el Estado de México que se oponen férreamente al matrimonio igualitario en la entidad. Si usted piensa que pasamos el “Siglo de las Luces” y ahora vivimos en la “modernidad”, lamentamos informarle que no. Según ellos, estamos en el tiempo de la Santa Inquisición donde pesa más el pecado que la ley.
El pasado 23 de Marzo, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) realizó un pronunciamiento público para exhortar a la LIX Legislatura Local a que reforme el Código Civil, y con ello, poder permitir a las parejas del mismo sexo puedan unirse en matrimonio.
El documento, firmado por el mismo presidente de este órgano defensor, Baruch Delgado Carbajal, busca que la normatividad estatal se armonice con la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre el fallo de inconstitucionalidad que emitió en todo el país por prohibir el matrimonio homosexual, a fin de respetar la dignidad de las personas y no violar los derechos humanos de todos los ciudadanos.
En el mismo acto, el ombudsman declaró que con este exhorto apelaba a la buena conciencia de los congresistas pare reformar la ley y que en caso de que lo omitan, tendrán una “sanción moral y social”, pero no hay que ser ingenuos, de buenas intenciones no vive el hombre. A ellos les importan los gays sólo cuando sus” votos rosas” sirven en tiempos electoreros. Ahí sí, todas y todos, de cualquier ideología y color partidista, prometen hasta el cansancio que trabajarán a favor de la comunidad LGBTTTI, aunque después se convierten en sordos eternos.
El propio gobernador, Eruviel Ávila, presionado por los cuatro amparos que otorgó la SCJN, en marzo de 2015, envío una iniciativa para que los diputados de la LVIII Legislatura dieran paso a la discusión de las bodas gay, y así ser visto como un mandatario de avanzada que trabaja “en grande” por la diversidad sexual, sin que hasta hoy se noten resultados.
Según la consulta ciudadana realizada en 2011 por la asociación civil, Cabildo Pro Diversidad Sexual del Estado de México (CODISEM), más del 50 por ciento de los mexiquenses está de acuerdo con legislar los matrimonios entre persona del mismo sexo. Aprobar las uniones civiles homosexuales constituye un principio irrestricto de igualdad de derechos y el no hacerlo legitima la discriminación contra ellos.
No obstante, no todos los gays o lesbianas buscan casarse o adoptar. Al igual que existen hetoresexuales que viven en pareja sin haber ido a un registro civil, también hay homosexuales que creen que vivir en unión libre es la mejor opción; lo mismo ocurre con tener hijos. Es una mentira que todos los gays busquen ser papás o mamás.
Tampoco nos dejemos engañar, a pesar de que el tema esté en la agenda de los activistas, las organizaciones civiles, la universidad, la sociedad o la propia CODHEM, las uniones homosexuales no son la panacea para resolver todos los problemas del colectivo LGBT, hay otros que son igual o más importantes, como la tipificación de crímenes de odio por homofobia, el reconocimiento a la identidad sexogenérica, el bullying en las escuelas o el acoso laboral por la preferencia sexual, la prevención de actitudes homofóbicas o la sanción contra policías que los extorsionan.
En tanto no se apruebe, el tema continuará vigente, pero éste sólo es la punta del iceberg de todas las necesidades de la comunidad LGBTTTI. Es tiempo de que los diputados dejen de posponer la discusión y legislen a favor de la igualdad, pero también es momento de que los activistas y organizaciones civiles dejen de creer que el matrimonio lo arreglará todo.
*Querido lector, gracias por el buen recibimiento que le han dado a este espacio por la diversidad sexual. Esperamos sus comentarios en nuestro Twitter @FDCRadio


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