Toluca, México; 22 de julio de 2018. El Parque Libanés, cuya inversión fue de veinte millones de pesos y que prometía ser un lugar de intercambio cultural entre la comunidad libanesa y los toluqueños, hoy se encuentra abandonado y está muy lejos de ser un destino turístico en la capital mexiquense.
La Plaza España Parque Líbano contaba con un sistema de riego automatizado, dos cascadas, una de ellas con una caída de treinta metros los cuales se encuentran sin funcionar. El cauce artificial de las cascadas se encuentra sin rastro de agua en los tres niveles, mostrando rastros de lo que alguna vez fue el flujo continuo de una corriente de agua.
Las instalaciones presentan distintas carencias. Desde los pisos que se encuentran incompletos, lámparas rotas o incluso fuera de su lugar, son parte de la falta de atención y cuidado del proyecto que en 2014 buscaba un intercambio cultural entre la comunidad libanesa y los toluqueños.
Los puentes construidos para observar el hoy inexistente flujo de agua, se encuentran destruidos y con cintas de precaución que actualmente muestran también señales de deterioro. Los ciudadanos se han visto en la necesidad de habilitar estos corredores de agua para poder pasar al otro extremo del parque, debido a que los puentes colapsarán, de seguir con esta desatención, un día de estos.
La zona infantil ha sido vandalizada: el grafiti decora cada una de las paredes de la estructura; los columpios se encuentran en pésimas condiciones, la zona de gimnasio se ve acabada por el paso del tiempo. Los estragos del olvido son más evidentes en el piso de todo el parque donde faltan mosaicos, piedras e incluso la colocación provisional de material para intentar resanar las deplorables condiciones de este centro de recreación familiar.
Las zonas verdes parece ser la única parte rescatable del lugar. Da la impresión de que riegan con normalidad las áreas; pero en ellas posan artículos extraños. Jaulas con candados donde habrían de ir lámparas, se muestran completamente ajenas al terreno fértil y sin rastro de estructura eléctrica: solo cables naranjas manipulados que simulan raíces nacientes del suelo.
A lado del parque, la sombra de una colosal estructura cubre a los visitantes. El viejo molino de piedra que pensaba ser habilitado como un museo, hoy posa como uno de los peligros latentes en este espacio pues está a nada del colapso; sin embargo, no hay una señalización del riesgo potencial. Personal de vigilancia aseguran que es seguro… ¡siempre y cuando los visitantes no se acerquen!
Curiosos rodean la estructura preguntándose qué albergan esas vigas de madera. No tienen respuesta alguna porque no hay una placa que indique la procedencia o función de la vieja construcción.
Lucen aparentemente intactas las placas conmemorativas, mismas que en 201 develaban el que sería un proyecto sumamente visionario, y hoy es un pasaje olvidado. Los uniformados del lugar indican que en la administración de Fernando Zamora no se pudo habilitar el acceso al viejo molino pues nunca existió intención de mejorar el proyecto que impulsara Martha Hilda y Eruviel Ávila.


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