Afonía del Cicerone

Desde tierras muy lejanas ha llegado a instalarse a este territorio huehuenche Ñartañán. No llegó en cigüeña (que entiendo tiene mejor servicio a bordo que Aeroméxico) pero aterrizó luego de tremenda rajadota, del vientre de su má. Ñarta, tendrá en algún momento de su vida un nombre normal. Hoy, a un mes de nacido, ha decido guardar el anonimato y prefiere que le llame por su nombre artístico. El pequeño quedó en calidad de invitado adherible en cancha ajena y vive cómodamente. Yo, que soy como Alonso Quijano “El Quijote” (no qué hijote), “torpe fabulador de vacías vanaglorias”, he comenzado
agosto 13, 2015

Desde tierras muy lejanas ha llegado a instalarse a este territorio huehuenche Ñartañán. No llegó en cigüeña (que entiendo tiene mejor servicio a bordo que Aeroméxico) pero aterrizó luego de tremenda rajadota, del vientre de su má.

Ñarta, tendrá en algún momento de su vida un nombre normal. Hoy, a un mes de nacido, ha decido guardar el anonimato y prefiere que le llame por su nombre artístico.

El pequeño quedó en calidad de invitado adherible en cancha ajena y vive cómodamente.

Yo, que soy como Alonso Quijano “El Quijote” (no qué hijote), “torpe fabulador de vacías vanaglorias”, he comenzado a preparar mi discurso para soltarle de a poco sobre los honores, olores y horrores con que esta nación lo recibe.

Tengo pensado comenzar diciendo que llega a un país harto corrupto pero harto solidario; profundamente saqueado pero inmensamente rico; lleno de baches pero con altas y esplendorosas montañas; castigado por el hambre pero delicioso en el menú que ofrece su tierra; inseguro casi en cada esquina pero armado del ingenio cotidiano.

Espero contarle las glorias de hombres y mujeres tan altos como Armando Manzanero o tan chaparros como Vicente Fox; tan calvos de ideas como Salinas y tan llenos de gracia como Germán Dehesa.

Quiero contarle que llega a un México herido por sus personajes (sobre todo de la  política ficción) y en deuda perpetua con sus pueblos por el hambre que sufren.

Que llega a un México que tiene a Acapulco y a los huaraches a las afueras de La Bombonera.

Que tiene voces como la de Fernando de la Mora y silencios como los de Carlos Monsivais. Que tiene paisajes tan irreales como el Cañón del Sumidero o tan verdaderos como los de José María Velasco.

Que encontrará en él días nublados pero también soles radiantes que emborrachan palmeras en Veracruz.

Que escuchará al lobo y comerá gorditas de haba con queso rallado y salsa roja (claro, martajada).

Apenas he visto sus ojos abiertos alguna veces, y creo que ya presiente que algo planeo con él; sí mi plan perfecto está en su libertad, su alegría, sus ganas de ser, estar, permanecer.

Mi plan incluye que haga el bien, que se regale a la vida.

Ñarta duerme y me pregunto si estaré en sus sueños. Si estoy ahí, gozo; si  también estoy en sus realidades, acá, le espero despierto.

Nos encontramos, no sean así, en @gfloresa7

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