Afonía del Cicerone

Todavía con ecos revolucionarios a flor de piel, sigo preguntándome dónde carajos anda la cabeza de Pancho Villa. Como usted, queridísima lectora- lector querido, deben saber, don Doroteo murió el 20 de julio de 1923. Me lo emboscaron y le dieron chicharrón.  El crimen, patrocinado por el presidente en turno, tenía el fin de dejar frío a Villa y su creciente poder. Tres años después, su tumba fue profanada – los estudiantes de medicina no se atribuyeron la barbarie- y la cabeza a Arango desapareció. Como quien dice, Don Pancho perdió la cabeza en una noche loca. Hasta hoy, nada
noviembre 23, 2015

Todavía con ecos revolucionarios a flor de piel, sigo preguntándome dónde carajos anda la cabeza de Pancho Villa. Como usted, queridísima lectora- lector querido, deben saber, don Doroteo murió el 20 de julio de 1923. Me lo emboscaron y le dieron chicharrón.  El crimen, patrocinado por el presidente en turno, tenía el fin de dejar frío a Villa y su creciente poder.

Tres años después, su tumba fue profanada – los estudiantes de medicina no se atribuyeron la barbarie- y la cabeza a Arango desapareció. Como quien dice, Don Pancho perdió la cabeza en una noche loca.

Hasta hoy, nada se sabe de la cholla de Villa. Algunos dicen que se encuentra en los Estados Unidos, en una sala que comparte con la pierna de Santa Ana, la mano de Obregón y – perdone la expresión- las nalgas de Fox ( estas últimas, asegura Antonio Garci, donadas por su poseedor varias veces durante su sexenio).

Otras voces revelan que fue llevada a Europa para estudiar la inteligencia del norteño que, de no haber sido por el tiempo en el que le tocó vivir, sería nuestro Bill Gates azteca.

Según algunos otros, la cabeza fue usada para ritos religiosos que incluían que la Selección, algún día, ganara la Copa del Mundo. La teoría, como usted puede ver, está totalmente descartada.

Las crónicas aseguran que un buen tenochca leyó un anuncio en el que pedían recompensa por la cabeza de Villa. Este pariente cercano de César Duarte tomó literal la invitación, se adentró en el cementerio y le mochó la cabeza al Centauro del Norte.

Ya me imagino cuando llegó ante las autoridades a presentar su trofeo.

“Guenas”; ya vine. No se me vayan a espantar pero saquen la lana porque vengo por la recompensa.  Siendo las 03 horas del el día de ayer, pasé a percatarme de que se otorgaba una lana por traer la cabeza de Pancho Villa. Yo, veloz e inteligente como senador del Verde, acudí a un 10- 4 y al llegar al cementerio busque la tumba del individuo para pasar a rebanarle el cuello. Aquí está la cabeza y vengo por mi mona.

Como esas hay más de 10 historias que detallan el fin de la cabeza de Villa.

Ante la ambigüedad, propongo una magna campaña para localizar la parte superior de don Doroteo, y terminar con este bochornoso suceso que pone de manifiesto la falta de seriedad por las cabezas de nuestros héroes.

Mientras no aparezca, me declaro indiferente ante la revolución, su claudicación, sus resultados y los tacos de sesos.

Nos encontramos en @gfloresa7.

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