Afonía del Cicerone 

Sí acepto  Muy elegante. Con dentadura recién pulida; un nuevo tinte. Enfundado en un traje oscuro, y en medio de un séquito menor al que hubiera querido, el ex gobernador Arturo Montiel (Los derechos humanos son para los humanos, no para las ratas) se estrenó como novio… Por cuarta ocasión. Se nos casó el tío, cerca de “Atacomulco” – para no perder el estilo- y lo hizo, ahora con una michoacana. Muy prolífico en amores nos salió don Arturo, sobre el que sigue pesando la sobra de la corrupción y de la impunidad. Yo no fui invitado – y no
mayo 22, 2016

Sí acepto 

Muy elegante. Con dentadura recién pulida; un nuevo tinte. Enfundado en un traje oscuro, y en medio de un séquito menor al que hubiera querido, el ex gobernador Arturo Montiel (Los derechos humanos son para los humanos, no para las ratas) se estrenó como novio… Por cuarta ocasión.

Se nos casó el tío, cerca de “Atacomulco” – para no perder el estilo- y lo hizo, ahora con una michoacana.

Muy prolífico en amores nos salió don Arturo, sobre el que sigue pesando la sobra de la corrupción y de la impunidad.

Yo no fui invitado – y no hubiera ido-. Eso de andarse cuidando la cartera mientras uno baila “No rompas más mi pobre corazón”, no se disfruta.

Me imagino que fueron cercanos e íntimos amigos y colaboradores de Montiel.

Una fuente nada confiable, me dio a conocer el menú de la pachanga amenizada por el Grupo Ilusión de Los Pinos.

De entrada y primer tiempo, queso de todos los tipos. Harto queso.

Segundo tiempo: Sopa de lengua con crotones.

Alguien sugirió sopa de cebolla pero dicen que el ex gobernador todavía le dan agruras.

Pan hubo de Naucalpan, que es el que siempre le gustó mucho.

El tercer tiempo estuvo compuesto por pescado de Valle de Bravo, Truchas de Malinalco y carnero de San Berbanabé.

El postre lo engalano una gelatina Pronto de Guanábana y ate con queso, pues la nueva afortunada es de Michoacán y su familia no come otra cosa de postre que no sea ate de membrillo.

De bebidas, me dice esta fuente que ni fue al bodorrio, había aguas miríficas de Acambay ( pa´ darle fuerza el novillo), y Bacardí blanco para que se vea que se está con el pueblo.

La melodía que los novios bailaron para abrir pista fue aquella que dice: “Ven, ven, ladronzuelo ven; ay pero ven y ven y ven a robarme a mi”…

La luna de miel todavía está por definirse, pues don Arturo no quiere ir a Disneylandia.

El auto de los novios tuvo que ser un Tsuru, porque no pudieron encontrar a Emir Garduño, que ya se había comprometido a prestar el Rolls. Ni aviso que no llegaba, y eso que la boda fue en Michoacán, cerquita de donde anda – tip para la siempre eficiente “procu”-.

No hubo Víbora de la Mar, pero si pasaron, la novia con su zapatilla, y el novio en camisa, para que les dejaran un billete para las vacaciones.

Hasta aquí los datos de mi fuente.

Yo sólo espero que no sigamos pagando los mexiquense – ajá- la pensión de las cuatro “ñoras” pasadas.

Don Arturo, ya estese. A este paso a dónde vamos a parar.

Nos encontramos en @gfloresa7

PD. Nada es verdad, nada es mentira; todo depende de la forma en la que se mira.

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