La perversión moral y democrática que más lacera es la que proviene de la persona en que se confía; el ataque duele a los movimientos sociales, pero la traición los aniquila.
Utilizar el púlpito para manipular no es algo nuevo en nuestro país. La evangelización durante la conquista y el sometimiento de seres humanos a tratos de esclavitud en la colonia, posteriormente legitimada en las grandes haciendas bajo la figura de tiendas de raya, así lo demuestran.
También han existido excepciones en los integrantes de la Iglesia católica que, dicho sea de paso, es mayoritaria en México, por lo que no sería correcto generalizar.
Basta con poner el ejemplo del gran José María Morelos, cuyo pensamiento quedó plasmado en «Los Sentimientos de la Nación», o más recientemente a Sergio Méndez Arceo, recordado por su inclinación para proteger a los pobres y el apoyo a las causas sociales, razón por la cual gobiernos y empresarios, durante mucho tiempo, pidieron al Vaticano que adelantara su retiro, hasta que lo consiguieron.
Las elecciones para renovar la gubernatura en el Estado de México son importantes también para los intereses de la élite de la Iglesia católica, que durante años ha vivido de prebendas y dádivas de gobiernos municipales y estatales, así como de actores políticos que, con el tiempo, se han vuelto caciques.
Ahora, ante la disyuntiva de «continuidad o cambio», descaradamente en sermones y ceremonias invitan a sufragar por los mismos de siempre. Llama la atención que casualmente esto sucede después de reuniones que se hicieron públicas entre el gobernador en turno y los jerarcas de la iglesia.
También se han volcado en la entidad empresarios de influencia nacional con chequera en mano, como el llamado señor «X», con campañas publicitarias con evidente carga de manipulación.
Qué decir de los presidentes municipales en turno, que de manera impune sostienen estructuras de «apoyo» con cargo al erario público y que buscan congraciarse ante una posible reelección o injerencia en la designación de sucesores de cara al proceso local del 2024.
Si triunfa el cambio ante estos embates, será bueno que se analicen en su momento los resultados. Donde se haya presentado un comportamiento atípico, ahí estuvo la trampa.
Habrá que denunciar cualquier irregularidad para que ese actuar indebido no quede impune, toda vez que el manipulador de hoy será el corrupto opresor del mañana.


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