El Senado de la República aprobó la noche de este viernes la reforma al Poder Judicial, con la cual la Suprema Corte de Justicia se eleva como tribunal de control constitucional y se avanza en la erradicación del nepotismo y la corrupción entre jueces, magistrados y ministros.
De acuerdo con información de La Jornada, la reforma se aprobó en lo general con 83 votos a favor, 13 en contra y dos abstenciones, luego de que senadores del PRI, PRD y la mayoría de los panistas, que hasta un día antes se habían manifestado en contra, se sumaron finalmente a Morena y sus aliados, para lograr la mayoría calificada necesaria.
En tanto, Movimiento Ciudadano y tres legisladores de Acción Nacional deploraron en tribuna que se hubiera roto el bloque opositor y acusaron presiones y cabildeos de gobernadores y de la Suprema Corte para avalar esa modificación a seis artículos de la Constitución.
El coordinador de Morena, Ricardo Monreal, reconoció que la reforma no es suficiente, pero es un avance importante para lograr los cambios trascendentales que se requieren en el ámbito judicial.
Rechazó que se haya otorgado un exceso de control al presidente de la Suprema Corte o que se provoque un desequilibrio de poderes, como lo señalaron el coordinador de MC, Dante Delgado, otros integrantes de esa bancada e incluso el Morenista Germán Martínez.
El senador Martínez advirtió que no es la reforma que el presidente López Obrador habría deseado y adelantó que acudirá al Relator de la ONU para la Independencia de Magistrados y a la Barra de Abogados, “sobre lo que se me pidió y se me prohibió “ en este proceso legislativo.
El ex director del IMSS presentó votó en contra y desde el pleno denunció que la reforma da exceso de poderes al presidente de la Suprema Corte, autor de la iniciativa que presentó el presidente de la república, además de que no acaba con las redes de complicidad y corrupción que persisten al interior del poder judicial.
Monreal respondió desde el pleno que debe tomarse en cuenta que es una reforma al interior del poder judicial, que no implica empoderamiento alguno del titular de la Suprema Corte.
Destaco que lo siguiente es “la reforma hacia afuera, porque quedan intactas las redes institucionales de complicidad, de tráfico de influencias, así como los salarios de los magistrados y ministros, que están colocados en un estatus por encima de los funcionarios del ejecutivo y legislativo”.
Entre legisladores corrió la versión de que el PAN habría negociado su voto a esa reforma constitucional para que no se proceda en contra de los gobernadores panistas acusados de recibir sobornos el sexenio pasado para aprobar la reforma energética.(Información de La Jornada)


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