Yo que contengo todo lo oscuro. Fiel a las sombras. Reina de mi infierno. Asesina de ciervos. Demonio de tres patas. Devoradora de hombres. Yo que fui a recoger bayas y quemé el bosque entero. Monstruo disfrazado. Amante de las fiebres y las yagas. Serpiente venenosa que se arrastra por el fango. Culebra. Mentirosa.
Estoy aburrida. De mis emociones que son como leones envenenados en una jaula deseando morder al primer estúpido que acerque la mano.
Desconfío de la gente a la que más quiero y pienso cosas horribles de mujeres a la que no conozco. Soy celosa y mala. No merezco la consideración de nadie ni la paciencia. No consigo sostener la mano que me sostiene.
¿Si te dijera que hablo con la boca llena de paja, que he matado con mis manos cien pájaros? Si te dijera que me duele, que no puedo, que no quiero, que me invento y lo sé películas de miedo y muero en todas. Yo quiero salvarme porque quiero salvarme. Porque entre todas las cosas, este es el veneno. La parte que me niega. Yo que lo contengo todo y que elijo la sombra. Yo que me miro en los espejos en calma ¿Por qué me dejo abandonada? ¿Por qué me pierdo de noche sola, desnuda, sin nada?
Estoy repitiendo mi nombre tres veces. Exorcizando mi propia posesión. Yo que lo contengo todo, puedo regresarme. Acariciar la fiera. Abrazarla. Hacer el amor al hombre que todo. Invitar a mi mesa a las nuevas. Darles la bienvenida. Yo que puedo. Yo que quiero. Yo que soy la que lo sueña todo. Asesina de ciervos, reina de mi cielo y de mi infierno.


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