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Aseveraciones intimidatorias

La última suspensión de clases del mes de mayo, efectuada el pasado viernes,  fue dedicada por los maestros al Consejo Técnico Escolar, cuyas temáticas y logísticas hasta ahora en nada han transformado la docencia que se desarrolla en las escuelas públicas de nuestra entidad.

 

No cabe duda que los últimos acontecimientos en torno a los maestros, generó actuaciones de intimidación en algunas sedes, con interpretaciones y creencias personales, que emitidas de manera “oficial” adquieren otras dimensiones que impactan en el profesorado.

 

Un ejemplo digno de desvirtuar, es la aseveración realizada por un supervisor escolar del valle de Toluca, que se expresó en la sesión de bienvenida en los términos siguientes:

 

"Mis maestros y maestras, hay que tener mucho cuidado en los grupos, ya casi termina el ciclo escolar, ustedes son los responsables  de la violencia que se ocasione dentro de sus salones; lo malo es que no nada más a ustedes se les castigará, van contra todos; el subdirector, el director y hasta a mí me puede tocar, todo esto es por el problema de Tamaulipas, por eso ahora satanizan a los maestros…".

 

De donde es claro que no le asiste la razón, su afirmación de que hay violencia dentro de los salones de clases, es falso de toda falsedad, el trabajo áulico en donde el perfil del maestro es determinante, pretende siempre centrar la atención de los estudiantes en la actividad y con una buena planeación, desaparece cualquier índice de indisciplina, construyéndose relaciones interpersonales para un trabajo colaborativo de éxitos.

 

En otro orden de ideas, el lamentable hecho de Tamaulipas ocurre al interior de una escuela, pero no de un salón de clases.

 

Respecto al castigo que refiere en el que incluso él puede ser sancionado, revela un verdadero desconocimiento del estado de derecho que priva en un gran número de docentes, el marco jurídico que protege al trabajador no lo permite, es suficiente ejercer el medio de defensa adecuado, para combatir la arbitrariedad institucional.

 

Las maestras perseguidas por el caso Tamaulipas, cuentan con un amparo de la Justicia Federal para no ser detenidas, no existe un “debido proceso” en la ilógica pretensión de involucrarlas en el lamentable asunto, no se encuentran en estado de indefensión, como lo revela el imaginario del supervisor; en nuestro país a nadie se puede “castigar” fuera del ámbito legal.