Toluca, México; 12 de junio de 2018. En el tercer debate entre los candidatos presidenciales predominaron acusaciones y ataques en contra de Andrés Manuel López Obrador, puntero en la mayoría de las encuenstas de preferencia electoral.
José Antonio Meade entendió bien que la presidencia de México se está desvaneciendo para él y entró con todo a los dimes, diretes y rabiosas acusaciones contra el abanderado de Morena y apenas tocó tímidamente la figura de Ricardo Anaya.
Jaime Rodríguez Calderón cuestionó de nueva cuenta hasta el cansancio a Andrés Manuel, pero también demostró su ignorancia respecto a los pobres salarios que se pagan en el país, al asegurar que en México nadie gana el salario mínimo.
Anaya continuó con su política de ataques pero ahora repartió leña en dos frentes, uno contra Andrés Manuel López Obrador y otro contra los priistas encabezados por Enrique Peña Nieto, a quien desde el foro amenazó, asegurando que si llega a Los Pinos creará una fiscalía autónoma que lo investigue.
El ex jefe de gobierno de la Ciudad de México no se enganchó en ninguna provocación, los ataques y cuestionamientos apenas le robaron escuetas sonrisas.
Como en las aulas de secundaria, Ricardo Anaya fue reprendido en dos ocasiones por revisar su celular, pero entre sonrisas el panista trató de expiar culpas asegurando que no tenía pila.
Con el paso de los minutos Anaya se envalentonó y volvió a repetir que cuando sea presidente llevará ante la justicia a Enrique Peña y a José Antonio Meade, pero #ElSeñorYoMero eludió bien la acusación y aventó la bolita a Andrés Manuel por el caso Odebrecht.
El "Bronco" continuó con la ocurrencia de mochar manos y con la mirada fija sostuvo que ya presentó una iniciativa.
El tema del Seguro Popular abrió un nuevo enfrentamiento entre Obrador y Meade; mientras el primero exhibió las carencias y deficiencias del Seguro Popular, Meade defendió el tema con el presupuesto destinado a esa institución.
No habían pasado ni cinco minutos y Anaya volvió a la carga amenazando a la dupla Peña-Meade de que los llevará ante la justicia.
Los ánimos se incendiaron cuando Anaya acusó a López Obrador de haber pactado con Peña y "prometerle impunidad".
Faltando diez minutos los acordeones se habían agotado y Meade continuaba con los señalamientos de la gestión de López Obrador en la Ciudad de México.
Al final, todos los candidatos se despidieron exhortando a la gente a razonar su voto.


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