Atrapados en nuestras burbujas informativas

Google, el buscador más popular y utilizado en Internet, cumplió esta semana 20 años de existencia. Su centralidad en la vida de las personas de nuestra época es innegable: cada día realiza no menos de 3,500 millones de búsquedas, oferta sus servicios en 150 idiomas diferentes y está presente en 190 países alrededor del mundo. Es decir, hoy cientos de millones de personas le "preguntan" cosas y este motor le provee lo que "necesita". Al menos esa era la idea inicialmente: un motor de búsqueda me facilitaba mi navegación en Internet, me conducía al sitio que yo estaba buscando. Tras
septiembre 28, 2018

Google, el buscador más popular y utilizado en Internet, cumplió esta semana 20 años de existencia. Su centralidad en la vida de las personas de nuestra época es innegable: cada día realiza no menos de 3,500 millones de búsquedas, oferta sus servicios en 150 idiomas diferentes y está presente en 190 países alrededor del mundo. Es decir, hoy cientos de millones de personas le "preguntan" cosas y este motor le provee lo que "necesita". Al menos esa era la idea inicialmente: un motor de búsqueda me facilitaba mi navegación en Internet, me conducía al sitio que yo estaba buscando. Tras dos décadas de existencia el orden de las acciones parece haberse modificado: cada vez más es Google el que decide qué es lo que voy a ver y ahora está apostando por adelantarse a las preguntas del usuario.

 

 

 

Así es, con motivo de su 20 aniversario Google nos ha revelado que sigue trabajando en la ruta de la personalización de contenidos. ¿Esto qué quiere decir? Sencillamente que ya no hay un buscador genérico en el que personas diferentes puedan acceder a información común. En las condiciones en las que opera hoy este gigante de Internet hace que, aun cuando dos personas pudieran hacer la misma búsqueda, los resultados que les arroje el motor serán distintos y están determinados por el conjunto de datos que el Google procesa respecto a cada usuario, "aprendiendo" lo que la persona desearía ver.

 

Esta empresa que organiza hoy la información del mundo está pasando del modelo de consulta al modelo de información no consultada. Google está en la ruta de desarrollar inteligencia artificial y llegar a un punto en el que su motor sea capaz de predecir nuestras consultas y adelantarse, proporcionando la información que deduce que yo necesito o que estoy a punto de buscar.

 

Tal tendencia tiene muy importantes consecuencias en la vida social y en la forma en la que nos informamos y luego actuamos. Un mundo en el que hay un gran corporativo que decide la información a la que tendrá acceso cada persona, definitivamente es distinto al cual teníamos hace apenas dos décadas. Este 27 de septiembre, Google anunció que a partir de ahora su feed de noticias será cada vez más personalizado; lo nombraron Google Discover y tiene la misión de descubrir contenido interesante de forma personalizada. Ningún Discover será igual, ya que algoritmos irán aprendiendo de los gustos del usuario para mostrar noticias elegidas especialmente para cada persona.

Además Discover  está diseñado para priorizar los videos e imágenes, añadiendo contenidos “perennes”, que se relacionan con las aficiones de cada usuario. En definitiva mi consulta ya será lo de menos, lo importante para determinar lo que me arroje mi búsqueda es el comportamiento que tengo día a día en la red, la información que Google posee de mi y lo que deduce que me gustaría saber o de lo que debo enterarme, según mis preferencias de todo tipo.

 

Como ya lo hemos dicho en otras ocasiones en este mismo espacio, cuando yo abro Google y busco algo a través de él, este motor pone en juego más de 50 variables (que van desde la marca de mi computadora hasta el sitio desde el que me conecto o el software utilizado y mis sitios visitados o likes dados) para determinar los resultados de búsqueda que serán -según su algoritmo- más relevantes para mí. Lo que analizan para determinar mi perfil y "necesidades de información" son mis propios comportamientos en la red. Los algoritmos están diseñados para crear lo que algunos llaman el filtro burbuja (filter bubble), que impide que lleguen a cada uno de nosotros puntos de vista en conflicto con los nuestros, porque lo clasifican como información "no deseada" (ojo: aunque sea la más genuina o veraz).

 

Este mecanismo termina por aislarme de los demás porque obstaculiza el acceso a la información que podría desafiar mi punto de vista. Estas burbujas en las que nos cierran los algoritmos de Google (y de casi todas las redes sociales digitales) tienen consecuencias en el comportamiento ciudadano: la más grave es que la exposición a un limitado contenido informativo hace que la gente crea que sus ideas son la visión dominante, normal, aceptada, y hasta única. La ruta está trazada, Google seguirá encerrándonos en burbujas informativas.

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