La muerte de Maricarmen Abascal volvió a llevar este miércoles a cientos de personas a las calles de Madrid, donde su desahucio había adquirido una dimensión que rebasó el conflicto particular por una vivienda. Después de conocerse que la mujer de 87 años había fallecido en el hospital Gregorio Marañón, manifestantes reunidos en la Puerta del Sol guardaron un minuto de silencio y posteriormente avanzaron hacia el Congreso de los Diputados, mientras frente al domicilio del que había sido desalojada comenzaron a acumularse flores, velas y mensajes.
Mientras en las calles cientos de personas revivían las protestas, el escenario político recibía todo tipo de reacciones, mientras miembros del PSOE señalaban que esto pudo evitarse; el representante del PP pidió que no se politice la muerte de la octogenaria.
Murió horas antes de firmar nuevo contrato
Abascal murió alrededor de las 19:30 horas (hora de Madrid), después de que su estado de salud empeorara durante el día. La fecha tenía un significado particular porque ese mismo miércoles estaba previsto que firmara un contrato de alquiler por ocho años que le permitiría regresar a la vivienda de la calle Alcalde Sainz de Baranda, donde había pasado cerca de 70 años. El acuerdo contemplaba que la renta no superara 30 % de sus ingresos netos; alcanzó a conocer las condiciones del pacto desde el hospital, pero murió antes de poder formalizarlo y volver a casa.
Beatriz Duro, abogada de Maricarmen, relacionó públicamente el deterioro de su clienta con el proceso de desahucio y cuestionó que el lanzamiento no hubiera sido suspendido.
En declaraciones a Cadena SER recordó que un año antes todavía podía desenvolverse de manera autónoma y aseguró que los sucesivos intentos por retirarla del inmueble coincidieron con el empeoramiento de su salud.
Las protestas que comenzaron alrededor del caso de Maricarmen terminaron enlazándose con un descontento más amplio por el precio de los alquileres, la disponibilidad de vivienda y los desahucios en España. La movilización dio paso a una acampada en la Puerta del Sol y posteriormente aparecieron concentraciones en otras ciudades; sindicatos y organizaciones de inquilinos han mantenido las convocatorias y preparan nuevas jornadas de protesta para exigir mayores protecciones para quienes rentan una vivienda.

Un caso que llegó hasta la presidencia
La crisis por la vivienda terminó, además, incorporándose a un escenario político que ya era complejo para el gobierno del presidente Pedro Sánchez. El Ejecutivo presentó medidas urgentes que no consiguieron respaldo suficiente en el Congreso y, después de la derrota parlamentaria, Sánchez anunció la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre.
Las concentraciones continuaron este miércoles después de conocerse su fallecimiento, mientras colectivos de vivienda anunciaron que mantendrán las protestas.
La historia de Maricarmen, que comenzó como una disputa para permanecer en la casa donde había vivido durante décadas, terminó convirtiéndose en uno de los casos que mejor representan el conflicto abierto en España alrededor del acceso a una vivienda y la protección frente a los desahucios.


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