El Estado de México (Edomex) concentra una de las poblaciones urbanas más grandes del país, con alrededor de 17.6 millones de habitantes, de los cuales el 87 % reside en zonas urbanas. En este contexto, el transporte público es la principal vía de movilidad: “Aproximadamente el 75 % viaja en autobús, lo que representa más o menos 10 millones de personas que diariamente dependen de este servicio”, explicó el doctor en ingeniería en transporte, Gildardo Martínez Muñoz.
La Secretaría de Movilidad ha reconocido que el tema de la tarifa se encuentra en análisis, luego de la presión de transportistas que argumentan aumentos en insumos y costos operativos. Hasta ahora, no hay una decisión oficial sobre el monto ni la fecha de un ajuste, aunque el sector transportista ha pedido al menos un aumento de dos pesos, e incluso ha planteado que la tarifa mínima suba hasta 16 pesos.

Los sectores más expuestos
Martínez Muñoz detalla que los grupos más vulnerables ante un eventual incremento son “los trabajadores en diversas áreas, las amas de casa que deben ir a hacer compras o llevar a sus hijos, y los estudiantes que realizan viajes diarios de ida y vuelta”. Se trata, dice, de un sector cautivo, “porque muchas veces las rutas son únicas y no hay más opciones”.
El especialista subraya que el transporte público en el Estado de México debe entenderse como un servicio social: “No es un negocio puramente, sino un servicio público social que atiende a una población que en su gran mayoría tiene condiciones limitadas de ingreso”.

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El peso en los bolsillos
El costo actual del pasaje ya representa un gasto significativo. “Si una persona gasta 12 pesos por viaje, ida y vuelta son 24 pesos diarios. Eso equivale a 120 pesos a la semana y alrededor de 480 pesos al mes, por persona”, calculó el académico.
El gasto en transporte equivale al 6.6 % del ingreso mensual en promedio en el Estado de México, el doble del promedio nacional, que es de 3.3 %. “Cuando sumamos a los distintos miembros de una familia, el impacto en el ingreso familiar es considerable y repercute en su nivel de vida”, advirtió.
Si prosperara la propuesta de los transportistas de elevar la tarifa mínima a 16 pesos, el gasto ascendería a 720 pesos mensuales por persona. “En una familia con cuatro integrantes que requieren transporte, el impacto supera fácilmente el 10 % de los ingresos mensuales de un hogar con salario promedio de 12,000 pesos”, señaló.
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Posibles efectos colaterales
El académico alertó que un alza sin medidas compensatorias puede detonar informalidad: “Cuando no se satisfacen las necesidades de un servicio, aparecen los irregulares. En transporte esto se traduce en unidades improvisadas, sin seguro para los viajeros ni medidas mínimas de seguridad”.
El dilema
Martínez Muñoz reconoce que los transportistas enfrentan mayores costos, pero advierte que la discusión no puede reducirse a un cálculo empresarial: “No es tan sencillo decir que se aumente cuatro pesos. Hay que medir el impacto real en el ingreso familiar y en el nivel de vida de la población. Si no, se corre el riesgo de afectar al grueso de los usuarios”.
El reto, dice, será encontrar un punto de equilibrio entre la sostenibilidad del servicio y la capacidad de pago de los millones de mexiquenses que dependen diariamente del transporte público.


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