Autoritarismo, un mal del Sistema

Margarito tiene la vista puesta en el infinito, no se sabe que intenta mirar, su rostro refleja preocupación y con voz pausada dice: “son doce años que llevo en esa escuela, parte de mi vida quedó en ese lugar, he cumplido con lo que me encomendaban y así como así me dijo el director que ya no tenía trabajo, sin explicación ni nada ordenó que sacara mis cosas, que ya no regresaba el lunes…”, señala con angustia, fue despedido el 30 de junio por la tarde de la preparatoria oficial 197, ubicada en Santiago Tlacotepec, en el Municipio de Toluca. Ambrosio
julio 13, 2017

Margarito tiene la vista puesta en el infinito, no se sabe que intenta mirar, su rostro refleja preocupación y con voz pausada dice: “son doce años que llevo en esa escuela, parte de mi vida quedó en ese lugar, he cumplido con lo que me encomendaban y así como así me dijo el director que ya no tenía trabajo, sin explicación ni nada ordenó que sacara mis cosas, que ya no regresaba el lunes…”, señala con angustia, fue despedido el 30 de junio por la tarde de la preparatoria oficial 197, ubicada en Santiago Tlacotepec, en el Municipio de Toluca.

Ambrosio corrió con la misma suerte o mala suerte para el caso, con una antigüedad de siete años en esa preparatoria, cumpliendo eficientemente con lo que le venían encomendado en su área, según asegura; ante el despido muestra reacciones propias de quien ha sufrido una injusticia y de un acto autoritario que parece dominar a los titulares de las instituciones públicas, sin importar el nivel, se creen con poder para hacer y deshacer en su ámbito, no les importa a quien dañan, generalmente los afectados suelen ser los trabajadores que ellos consideran más indefensos, él afirma al respecto:

“Nos dan a firmar un contrato semestral, nunca nos han entregado una copia, todo se queda con el director, la escuela nos paga únicamente veintisiete días, los tres restantes los cubre la asociación de padres de familia, el sueldo que nos cubre la escuela lo hace depositando a una cuenta del banco, el resto lo han entregado en efectivo; la última quincena fue hasta el veintisiete de junio, sin imaginar lo que pasaría nos hicieron ir hasta el viernes treinta, ese día nos corrió este maestro; no entiendo, nunca hemos hecho nada malo, ahora de qué va a comer mi familia…”, se pregunta con tristeza y desesperación.

Rocío es muy callada, ella fue responsable de la biblioteca escolar, siempre al pendiente de su buen funcionamiento, sin embargo eso no importó al director, también fue cesada injustificadamente; con la misma preocupación reflejada en su rostro al igual que sus compañeros, ella dice: “nosotros no tenemos seguro ni nada de esas cosas, nunca nos han ayudado y ahora esto, dios mío qué va a pasar, nunca hemos estado en el sindicato, que no importa mucho, de todos modos nos tratan con la punta del píe,…”, asegura.

Los tres ─en realidad son cuatro los afectados─, fueron despedidos el viernes treinta de junio por el director de la escuela preparatoria 197 Jorge Antonio Arcos Rosano, quien por cierto cubre el interinato en esa función y con posibilidades de que le extiendan el término hasta por una año más, sin presentar ninguna evaluación para el ascenso, eso no importa es estos casos, se asegura es recomendado del sistema y por lo que se observa puede actuar contrario a derecho contra la gente más vulnerable.

En efecto en la fecha señalada despidió a tres trabajadores manuales y a la responsable de la biblioteca escolar ─de palabra aseguran─, no hubo documento de recisión, fue una decisión personal, unilateral y autoritaria para perjudicar a la gente, sin pensar en el daño que está causando, colocando en riesgo la subsistencia de los trabajadores y sus familias, en donde por supuesto hay niños a quienes hay que garantizar el derecho a la alimentación, que deja de considerar este funcionario escolar. Se dice que él asegura que la medida fue autorizada por la supervisión escolar, según pretendió explicar al personal docente de la institución, para intentar justificar la ausencia del personal que sufrió la agresión laboral del director, lo que parece ser totalmente falso al no existir ninguna constancia de su aseveración.

Esta muestra de injusticia suele darse en cualquier nivel de autoridad, no se hacen públicos, los afectados generalmente tienen demasiado miedo para denunciar, la sociedad no se entera, la impunidad crece, esperando que este tema de autoritarismo no pase desapercibido para la opinión pública y en particular para las instituciones impartidoras de justicia y de derechos humanos, está última con la obligación de defender los establecido en el artículo 1ro. Constitucional.

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