Brincando obstáculos

Cuando buscamos equilibrio en la movilidad dentro de las ciudades, se exige a los automovilistas, especialmente a los del servicio público, el cumplimiento de las normas; pero la mayoría de las ocasiones olvidamos que todo debe girar alrededor del peatón y que éste, como ya lo hemos mencionado, tiene derechos y obligaciones. Hace unas horas, ocurrió nuevamente un atropellamiento, en esta ocasión de dos estudiantes frente a la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma del Estado de México en Toluca, a unos cuantos pasos del puente peatonal, lo que nos lleva a la reflexión en dos sentidos:
septiembre 3, 2015

Cuando buscamos equilibrio en la movilidad dentro de las ciudades, se exige a los automovilistas, especialmente a los del servicio público, el cumplimiento de las normas; pero la mayoría de las ocasiones olvidamos que todo debe girar alrededor del peatón y que éste, como ya lo hemos mencionado, tiene derechos y obligaciones.

Hace unas horas, ocurrió nuevamente un atropellamiento, en esta ocasión de dos estudiantes frente a la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma del Estado de México en Toluca, a unos cuantos pasos del puente peatonal, lo que nos lleva a la reflexión en dos sentidos: el primero, muchas veces somos como transeúntes negligentes y lejos de responsabilizarnos de nuestras obligaciones, como utilizar los puentes peatonales, por flojera o por falta de tiempo, arriesgamos nuestra vida y la de otros. En segundo lugar, nos encontramos diversas problemáticas de porqué en algunas ocasiones no se puede cumplir con el rol de ser un buen peatón, por ejemplo, en mi camino me he encontrado con banquetas destruidas, con enormes plataformas inclinadas que construyeron los habitantes de un inmueble para ingresar su vehículo, pero también con puestos ambulantes, anuncios o letreros de algún local o negocio, plantas con maleza excesiva, material de construcción, etc.

Imaginemos ahora que pasaría si llevas a un bebé en una carreola, o una persona con discapacidad tuviera que utilizar las banquetas para trasladarse a otro lugar, sería operativamente imposible, por ello en ocasiones para los peatones es más practico caminar o utilizar la calle, exponiéndose a un atropellamiento.

Es la autoridad municipal la primera en velar que se cumpla la normatividad, por ello debe comenzar a realizar las multas necesarias y el retiro de todos aquellos obstáculos que impiden una buena movilidad peatonal, o según sea el caso la rehabilitación inmediata de las banquetas. Pero es deber de todos, pues absolutamente todos somos peatones antes que ser conductores; observar las normas de movilidad y utilizar las banquetas, o denunciar a aquellos que las obstruyen en nuestro perjuicio, pues en la medida en que nos cuidemos, evitaremos que los accidentes sigan ocurriendo.

Twitter: @monicafragoso

Facebook: Mónica Fragoso Maldonado

Mail: [email protected]

 

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