De acuerdo con el periódico digital salvadoreño El Faro, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, habría negociado en 2023 con un intermediario del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los cárteles más poderosos de México, la colaboración para recapturar a Élmer Canales Rivera, alias «Crook», líder de las maras Salvatrucha MS-13 y M-18.
Según El Faro, el gobierno salvadoreño habría liberado en secreto a «Crook» en noviembre de 2021 como parte de los acuerdos de Bukele con la MS-13 y las dos ramificaciones de la Mara 18 (M-18).
Posteriormente, en 2023, Bukele y su administración habrían buscado la colaboración del CJNG para recapturar a este líder de las maras —de preferencia vivo—, ofreciendo un millón de dólares como compensación.
Cabe destacar que la Mara Salvatrucha opera en El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Estados Unidos, además de tener redes operativas en Europa.
La publicación sostiene que el inspector salvadoreño Raúl Eduardo Reyes Escuintla, jefe de la División Élite Contra el Crimen Organizado de la Policía Nacional Civil de El Salvador, estuvo involucrado en conversaciones con traficantes de personas y un líder pandillero prófugo, buscando la coordinación con el CJNG para llevar a cabo la operación de recaptura.
El contacto con el CJNG
Las revelaciones se basan en audios y mensajes de teléfono obtenidos por El Faro, que detallan la participación de Rafael Eduardo J, alias «Rafa» o «Chafa», un prófugo de la justicia desde 2016, en el intento de negociación.
Por supuesto, afirmó Rafael al agente de policía que el cártel, su pandilla y él mismo no trabajarían gratuitamente. Declaró que era necesario negociar un precio para cada parte involucrada. Además, solicitó fondos para cubrir gastos de movilidad y comunicación. El inspector Escuintla y Rafael acordaron un total de 6 mil 500 dólares para viáticos, pero solo recibió 4 mil, los cuales recibió su familia.
Rafael informó al policía que tenía la intención de viajar por México, estableciendo conexiones entre su pandilla y los representantes del CJNG. Incluso llegaron a acordar una estrategia de cobertura: el inspector Escuintla se presentaría como un empresario a quien, supuestamente, habría perjudicado el «Crook» y que buscaba venganza. No se revelaría al cártel que estaban tratando con funcionarios del gobierno salvadoreño. Sin embargo, surgían constantes retrasos, ya que Rafael posponía la reunión con los líderes del narcotráfico.
Rafael se puso en contacto con el inspector Escuintla y durante 10 meses le narró una historia falsa. Alegó que su pandilla estaba organizada en México y que ya tenía conexión con el CJNG. Además, afirmó que viajó al sur de México para ganarse la confianza de los enlaces del cártel, asegurando que colaborarían.
Finalmente, indicó que se acordó un pago de un millón de dólares para el cártel, 250 mil dólares para el Barrio 18 Sureños y 50 mil dólares para él. Sin embargo, todo fue una mentira. Rafael nunca involucró a su pandilla, nunca tuvo contacto con el CJNG, nunca viajó a México y jamás existió una negociación entre mafiosos sobre el precio de un secuestro.
Captura el FBI a «Crook» en México
Mientras estas negociaciones falsas se desarrollaban, «Crook» fue detenido por el FBI en Chiapas, México, el 8 de noviembre de 2023. Además, «Rafa» y su hermana, liberada por El Salvador como parte de las negociaciones, habrían ingresado a Estados Unidos bajo la protección de las autoridades estadounidenses.
Bukele contra las maras
Hasta el momento, el gobierno salvadoreño no ha emitido una reacción oficial ante estas revelaciones. Estas acusaciones se suman a la controversia que rodea al mandato de Bukele, quien implementó el estado de excepción para combatir a las maras en El Salvador, incluyendo arrestos masivos, generando preocupaciones sobre posibles violaciones a los derechos humanos.
Sin embargo, en febrero de 2021, Bukele ganó las elecciones parlamentarias y en mayo del mismo año amplió su control sobre los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral. En marzo de 2022, lanzó una campaña contra las maras y logró que El Salvador saliera de la lista de los países más violentos. Aprovechando su influencia en el sistema judicial, obtuvo la autorización constitucional en 2021 para buscar la reelección en 2024.
El Faro destacó que en 2020, Bukele supuestamente llevó a cabo negociaciones con las maras dentro de prisiones de máxima seguridad con el objetivo de mantener a la baja la tasa de homicidios en El Salvador. Bukele negó estas negociaciones, aunque El Faro insistió en que, durante esas conversaciones, las maras solicitaron mejoras en las condiciones carcelarias y beneficios para sus miembros en libertad.


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