La parroquia de Tepotzotlán se convirtió en la sede del primer «Buzón de Paz» habilitado en la región norte del Valle de México el pasado 3 de mayo. La herramienta fue instalada por el colectivo ciudadano Lirios Buscadores Izcalli con un objetivo claro: recolectar información anónima sobre posibles ubicaciones de personas no localizadas, coordenadas de fosas clandestinas y datos sobre restos humanos sin identificar.
Un mecanismo contra el miedo a denunciar
La premisa de este buzón responde a una barrera estructural documentada en las investigaciones del Estado de México: el temor a las represalias. Al garantizar el anonimato y utilizar las instalaciones de la iglesia, la organización busca abrir un canal protegido para quienes poseen datos clave.
«Sabemos que muchas veces el miedo impide hablar, pero el silencio también duele», señaló la organización, destacando que el mecanismo pretende romper ese cerco.

Esta táctica cuenta con precedentes. Forma parte de una campaña nacional impulsada por la Iglesia católica desde el periodo 2024-2025 en diversas diócesis, la cual ha generado resultados tangibles, como el hallazgo de restos en Ciudad Cuauhtémoc a partir de reportes anónimos.
El origen del rastreo y el rezago institucional
Lirios Buscadores Izcalli no es una organización antigua; opera en el terreno desde diciembre de 2025. Su conformación derivó de la inacción institucional y el estancamiento de carpetas de investigación tras la desaparición de Jeshua Cisneros Lechuga.
El joven de 18 años fue visto por última vez la noche del 13 de noviembre de 2025 y su rastro, captado por cámaras de seguridad, se pierde en la lateral de la autopista México-Querétaro, frente al Parque Industrial Cuamatla. Ante la ausencia de avances de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), su madre, Karla Lechuga, fundó el colectivo, unificando a una decena de familias de Cuautitlán Izcalli.




Actualmente, la agrupación documenta y rastrea expedientes de la zona norte del Valle de México que la autoridad mantiene sin resolver, entre ellos:
• Brian Adriel Caballero Rosales, desaparecido el 6 de septiembre de 2025 en la colonia Infonavit Norte.
• Carlos Chávez Rodríguez, un joven de 25 años no localizado desde el 25 de febrero de 2025.
La estadística de la crisis mexiquense
La operatividad de estas familias y la instalación de estas herramientas ocurre en una entidad que lidera la crisis nacional de desapariciones. Las cifras oficiales dimensionan el volumen del problema:
• Durante 2025, el Estado de México registró el primer lugar nacional con 5,674 denuncias de nueva creación por desaparición.
• De ese total anual, las autoridades reportaron la localización de 3,888 personas.
• Un total de 1,881 casos originados en 2025 permanecen en rezago, sin resolución judicial.
• A nivel federal, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) mantiene un acumulado histórico superior a los 132,000 expedientes.
El colectivo precisó que el primero de los Buzón de Paz es una alternativa ante la urgencia de información, pero no sustituye la obligación del Estado en la localización de las víctimas. Su postura pública se mantiene centrada en la erradicación del problema: que ninguna otra mujer deba llamarse madre buscadora.


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