Dos patos y cuatro escopetas

Cuatro aspirantes compiten por apenas dos espacios legislativos y la verdadera disputa comenzará cuando PRI y PAN decidan a quién dejar fuera.
  • Una fortuna por chatarra voladora
  • GS3, la revendedora del Black Hawk
  • ¿Quién engañó a la gobernadora?
  • Atizapán, santuario criminal
  • Dos patos y cuatro escopetas

Una fortuna por chatarra voladora

El gobierno del Estado de México pagó 170 millones de pesos por un helicóptero fabricado en 1985, con más de 16 mil horas de vuelo y cuatro décadas de uso. La Secretaría de Seguridad lo presentó como una adquisición de alta tecnología, aunque se trata de una aeronave vieja, accidentada y sometida a una reparación estructural mayor. Podrán decir que fue remanufacturada, equiparla y pintarla de nuevo, pero nada de eso borra su historia. El asunto no es únicamente la antigüedad del Black Hawk, sino la fortuna que se pagó por él. Mientras el gobierno habla de modernización, los documentos muestran una chatarra voladora comprada como si fuera nueva. ¿Quién decidió que valía 170 millones de pesos? Alguien tiene que explicarlo.


GS3, la revendedora del Black Hawk

El Black Hawk no fue adquirido directamente a su propietario en Estados Unidos. Entre 5-State Helicopters y el gobierno mexiquense apareció Servicio Global de Seguridad y Sistemas Privados GS3, una empresa domiciliada en Cuautitlán Izcalli. La compraventa se firmó el 4 de mayo, pero un mes después ambas compañías dijeron que nunca se había consumado. La matrícula mexicana fue cancelada, el helicóptero volvió al registro estadounidense y, aun así, el gobierno lo presentó públicamente el 22 de junio. En agosto comenzó un segundo intento para transferirlo a GS3. La empresa mexicana terminó revendiendo al estado una aeronave que ella misma no fabricó ni operaba. ¿Cuánto pagó por ella y cuánto ganó al colocarla dentro del paquete de 170 millones? Allí puede estar la parte más jugosa del negocio.


¿Quién engañó a la gobernadora?

Alguien le ocultó información a la gobernadora. Cuesta creer que Delfina Gómez hubiera permitido gastar 170 millones de pesos del pueblo en un helicóptero fabricado en 1985, con más de 16 mil horas de vuelo, accidentado y sometido a una reparación estructural mayor. Seguramente le hablaron de tecnología, seguridad y modernización; no de una aeronave con cuatro décadas encima ni del intermediario que hizo el negocio. La hicieron encabezar la presentación pública y asumir el costo político de una operación que comienza a oler muy mal. ¿Quién le contó solamente la parte conveniente? ¿Quién decidió mantenerla lejos del expediente completo? La operación evoca aquella vieja fábula colonial del oro entregado por espejitos. Sólo que ahora el erario puso el oro y algún funcionario quedó deslumbrado por un espejo con hélices.

Para saber más: El entramado del Black Hawk


Atizapán, santuario criminal

Atizapán tiene una larga historia como refugio de narcotraficantes. Allí se escondió El JJ con ayuda de La Barbie; allí cayó El Mamito, uno de los fundadores de Los Zetas, y por sus residencias pasaron integrantes del Cártel del Golfo y de otras organizaciones. Pedro Rodríguez llegó por primera vez a la alcaldía en 2013 y hoy cumple su tercer gobierno, pero esa historia no terminó. En los últimos años fueron ejecutados cuatro hombres en un negocio de automóviles, un narco holandés vinculado al Cártel de Sinaloa fue acribillado en Zona Esmeralda, cuatro trabajadores de una gasera fueron asesinados y Los Julios extendieron sus operaciones de secuestro y extorsión. Ahora se suma la matanza de Jonathan Meléndez, su esposa embarazada, su hija de tres años y una trabajadora del hogar. Cambian los nombres y los cárteles; Atizapán sigue siendo refugio. A estas alturas, Pedro ya conoce demasiado bien la casa.


Dos patos y cuatro escopetas

Mariano Camacho quiere seguir en la jugada; Ana Muñiz tampoco piensa retirarse a cuidar geranios. Alfredo Quiroz vuelve a recorrer Metepec con la esperanza intacta y José Manzur ya puso a calentar a su sobrino, Jesús Ramírez Manzur. Los cuatro miran las candidaturas legislativas que el bloque opositor podría disputar en la región, pero sólo hay dos lugares. Demasiados tiradores para tan pocos patos. El problema comenzará cuando PRI y PAN decidan quién aparece en la boleta y quién deberá aplaudir desde la barrera. Mariano tiene curul; Ana, votos; Quiroz, paciencia, y Ramírez Manzur, tío. La competencia parece desigual. En la vieja meritocracia priista, el mérito se trabaja; el parentesco se hereda. Huele a pleito… y a una que otra injusticia.

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