Faltaban unos minutos para las 9:00 de este lunes, primer día de vacaciones de Semana Santa, y estaban en el lugar tanto los maestros organizadores de la reunión como la prestigiada ponente Guadalupe Marbán; sin embargo, no llegaban los asistentes. Las miradas se cruzaban, el sonido no terminaba de instalarse, faltaban multicontactos para el cañón, la laptop… todo era preocupación en los presentes.
“Ya somos seis para estar como sus alumnos, maestra Lupita. Es una realidad que el rostro del magisterio está en proceso de trasformación y pocos son los maestros que buscan amigos con niveles de información”, decía un maestro a la presidenta del Centro de Producción Docente SUMAEM, quien iniciaría las actividades de la capacitación desde su experiencia acumulada en la primera aplicación de la Evaluación para la Permanencia y la obtenida a nivel nacional, durante los últimos años de participación en estos procesos.
Los rostros sonrieron cuando vieron en el acceso a muchas maestras, uno que otro profesor y que las sillas, antes vacías, no alcanzaron. No cabe duda que la vida de la docencia radica en sus alumnos y en el afecto que cotidianamente se comparte en las aulas o en los lugares donde se convoquen para estudiar.
Quizá los padres de familia no lo saben, mucho menos los estudiantes, pero a los maestros no les preguntan respecto a los nuevos planes y programas, los que se van a aplicar a partir de agosto de este año en primero de preescolar, primaria, secundaria y preparatorias.
La nueva tira curricular, que no reforma ni mucho menos es un modelo educativo, debió ser la primera parte de la política educativa del sexenio por concluir, pues muchas posturas coincidimos en la urgente necesidad de capacitar a los docentes en cuanto a contenidos, manejo de producción escrita de la SEP en cada uno de los niveles educativos y en las formas de hacer docencia en las aulas para, posteriormente, sentar las bases de las evaluaciones del servicio profesional docente mientras se resaltan la importancia del examen para ingreso y la promoción como las únicas formas necesarias para eliminar prácticas contrarias a derecho en la obtención de una plaza en el sistema educativo estatal.
No así la evaluación para la permanencia, que resulta contraria al mandato constitucional sobre todo a lo establecido en el artículo 123 de nuestra Carta Magna, referente a los derechos adquiridos por los trabajadores que no pueden ser eliminados por ninguna patronal ni mucho menos un gobierno. Recordemos la crisis educativa generada por este rubro en 2012 y las grandes manifestaciones que produjo, motivo por el que se consideró un ataque del gobierno en contra de los trabajadores, con consecuencias aún ignoradas por el propio sistema educativo nacional y estatal.
Y la sesión inició. Las preguntas de significados y manejo de los perfiles, de parámetros e indicadores, de términos que maneja el Instituto Nacional para la Evaluación en México (INEE) a través de los documentos divulgados en su plataforma y redes sociales, no muy familiares aún para muchos profesores, comenzaron a formularse mientras todos con entusiasmo atestiguaron el manejo de la temática y la concatenación de diferentes publicaciones de manera simultánea, resaltando la transversalidad existente en las evaluaciones determinadas para el profesorado.
En términos de docencia, se hizo hincapié en los planes de estudios de 2011, en el enfoque del español (las prácticas sociales del lenguaje), las matemáticas (secuencia de situaciones problemáticas), las ciencias naturales (formación científica), la geografía, la historia, la formación cívica y la ética (perspectiva formativa), la educación física (enfoque global de la motricidad) y la educación artística (desarrollo del pensamiento artístico)… revisadas y analizadas, sin embargo, sin relación directa con la tira curricular en marcha a partir de 2018.


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