Captura de La Tuta, afecta al magisterio 

Se trastoca una vez más la imagen docente, de paristas y de suspender clases o de opositores a una reforma educativa, realizar marchas para exigir un salario devengado, entre otros para desacreditar, ahora lo que faltaba, la asociación con prácticas contrarias a derecho. Muchos medios de comunicación resaltaron que Servando Gómez Martínez, capturado el viernes en la madrugada, en Morelia y calificado como “el criminal más buscado”, estudió a partir de 1981 en la Escuela Normal de Maestros de Arteaga Michoacán, sin hacer referencia a su rendimiento académico, se informa que alcanzó el título de profesor de educación primaria en
marzo 3, 2015

Se trastoca una vez más la imagen docente, de paristas y de suspender clases o de opositores a una reforma educativa, realizar marchas para exigir un salario devengado, entre otros para desacreditar, ahora lo que faltaba, la asociación con prácticas contrarias a derecho.

Muchos medios de comunicación resaltaron que Servando Gómez Martínez, capturado el viernes en la madrugada, en Morelia y calificado como “el criminal más buscado”, estudió a partir de 1981 en la Escuela Normal de Maestros de Arteaga Michoacán, sin hacer referencia a su rendimiento académico, se informa que alcanzó el título de profesor de educación primaria en 1991.  

Fue nombrado como docente en la escuela primaria “Melchor Ocampo”, del mismo municipio, en donde acumuló quince años de servicio, al estar documentado por la instancia educativa el ejercicio profesional del personaje hasta dos mil diez, a pesar de que desde dos mil uno, cambió las aulas escolares por el tráfico de drogas, según diversas publicaciones.

Calificada su captura por diferentes críticos como un show mediático,  no dan crédito que por unos pasteles, con motivo de su cumpleaños, el día seis de febrero se le haya ubicado, y detenido finalmente el veintisiete del mes pasado, cuando abandonaba la dirección de la colonia Tenencia Morelos de Morelia.

Sin lugar a dudas, las interpretaciones de lo hasta aquí escrito, conduce a diversas interpretaciones, algunos se preguntarán de los motivos que le orillaron a cambiar el magisterio para dedicarse a otras tareas, el uso de sus conocimientos y estudios para validarse en una estructura diferente a la práctica educativa,  su probable participación o autoría del material didáctico utilizado para cooptar e integrar una ideología en sus hombres, entre otros rubros.

Probablemente se pensará en su propio estilo de vida, sobre todo del último año, que lo condujo a vivir en la “cueva del diablo”, ubicada en los límites del municipio de Arteaga, para evitar ser detenido, lo que finalmente ocurrió.

La forma tan fácil y singular de ubicarlo y capturarlo, seguramente conduce al imaginario social a ideas de torpeza y descuido, que concluirán en calificativos en contra de su propia figura de docente.

Sea una u otra interpretación, queda en juego lo que la sociedad piense del maestro, del docente de sus hijos, de la propia escuela pública; en los maestros quizá la pretensión inmediata sea revisar nuestra propia materia de trabajo, cómo hacemos docencia y si nuestro estilo provoca que se hable bien de nosotros en los hogares de nuestros alumnos, si esto no ocurriera, es necesario plantear nuevas formas de prácticas áulicas, para construir el aprecio de los padres de familia y de los estudiantes en el trabajo diario.

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