Es ridículo y ocioso el escándalo alentado y patrocinado por el priismo sobre el encuentro privado entre el rector Carlos Eduardo Barrera y el candidato de Morena a la alcaldía de Toluca, Ricardo Moreno. No es ilegal, inmoral ni perverso políticamente. La intolerancia y la desesperación los pone como desaforados. La incapacidad para contrastar ideas, programas, es tan escuálido que tienen que recurrir a eso. Están vacíos.
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Dos liderazgos, uno de la izquierda y otro de la derecha, en contraste frente a la urna. Higinio Martínez versus Enrique Vargas en disputa por un escaño. Ambas historias serán sometidas a juicio por los electores del Estado de México. Esa es la única evaluación válida y legítima, más allá de las valoraciones personales o interesadas. Veremos.
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La estructura de operación electoral que armó, financió y controló siempre Raymundo Martínez ahora está al servicio de Melissa Vargas. El distanciamiento entre ambos podrá ser cierto o no, pero el aparato raymundista es ahora de Melissa. La única duda es: ¿quién paga ahora y de dónde?
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La madre de la consejera Karina Vaquera, la señora Rebeca Montoya, de casi 70 años de edad, ha tomado la decisión de renunciar al nombramiento de consejera municipal en Nicolás Romero —obtenido por insaculación— e intentar de esa forma frenar el golpeteo político contra su hija. Los chicotazos de los estertores del dinosaurio son preámbulo del fin. No hay cambio profundo sin reacción.


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