- No a la sucesión dinástica en San Mateo
- Trinidad Franco y la salida salomónica del PT
- Juan Hugo y las diferencias en Morena
- Enrique Vargas y el mito de la invencibilidad
- Mil millones de pesos y demasiadas preguntas
No a la sucesión dinástica en San Mateo
El arquitecto Óscar Muñiz Maynez no será candidato a la alcaldía de San Mateo Atenco. A sus casi 70 años, después de una larga trayectoria profesional y con su hija Ana Muñiz al frente del gobierno municipal, su horizonte está mucho más cerca del retiro que de una campaña electoral. La versión que lo coloca en la contienda es simple grilla. Tampoco existe una operación para heredar el poder de padres a hijos o de hijos a padres. Si el PRI pretende seguir siendo competitivo en San Mateo Atenco, tendrá que construir una nueva candidatura. Lo demás son rumores de café y política ficción.
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Trinidad Franco y la salida salomónica del PT
Colocar a Trinidad Franco al frente del PT Edomex parece una salida salomónica para ordenar la disputa interna entre Reginaldo Sandoval y Óscar González. Reginaldo representa los intereses de la dirigencia nacional; Óscar conserva el control político de buena parte de la estructura mexiquense. Trinidad conoce ambos territorios. Óscar le abrió las puertas del partido y desde ahí construyó una trayectoria que la llevó a la diputación, a la campaña de Delfina Gómez y posteriormente al gabinete estatal. Pero su desafío no está dentro del PT. Está fuera. En un Estado de México donde conviven, cooperan y compiten el delfinismo y Mexiquenses de Corazón, el partido tendrá que sentarse a negociar la alianza de 2027. La pregunta es si Trinidad podrá convertirse en puente entre ambos bloques o si terminará atrapada en la lógica que domina toda negociación política: respaldar a quien ofrezca más.
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Juan Hugo y las diferencias en Morena
Así como antes cargaron contra la alcaldesa de Tecámac, Rosi Wong, y después contra el secretario general de Gobierno, Horacio Duarte, ahora algunos sectores de Mexiquenses de Corazón han puesto la mira sobre el secretario de Movilidad, Juan Hugo de la Rosa. No es un secreto que desde su incorporación al gobierno de la maestra Delfina Gómez las distancias políticas se hicieron evidentes. Sin embargo, sería un error leer cada diferencia como una ruptura. Morena dejó de ser hace tiempo un movimiento homogéneo y hoy conviven en su interior liderazgos, grupos y visiones distintas sobre el ejercicio del poder. Lo que algunos presentan como confrontación permanente es, en realidad, parte de la disputa natural de posiciones, influencia y proyectos dentro de una fuerza política viva. La uniformidad absoluta no es fortaleza democrática; suele ser síntoma de otra cosa.
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Enrique Vargas y el mito de la invencibilidad
Quizá como consecuencia de un sesgo que suele acompañar a los políticos con largas temporadas de éxito, Enrique Vargas parece convencido de que es electoralmente invencible. Antes otros pensaron lo mismo. El PRI mexiquense también llegó a creer que su dominio era permanente, hasta que descubrió que no lo era. Vargas es un político pragmático, eficaz para construir poder y con recursos suficientes para influir en buena parte de la vida interna del PAN. El problema es cuando el poder acumulado comienza a confundirse con propiedad. Huixquilucan no es suyo, ni el PAN mexiquense tampoco. La historia política está llena de liderazgos que parecían indestructibles hasta que dejaron de serlo. El episodio del deportivo de 37 millones de pesos que fue inaugurado y quedó inutilizable apenas 48 horas después debería leerse como una advertencia: los excesos suelen abrir las grietas por donde termina escapándose el poder.
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Mil millones de pesos y demasiadas preguntas
Sobre la avenida Tecnológico Norte, en Metepec, ya comenzaron los trabajos para construir un desarrollo inmobiliario de 112 departamentos y un centro comercial en planta baja. Según su propia publicidad, el proyecto es impulsado por Grupo Braven y comercializado por Grupo BC Inmuebles. El valor comercial estimado ronda los mil millones de pesos y la unidad más pequeña se oferta en alrededor de 4.5 millones. Sin embargo, mientras las máquinas avanzan, poco o nada se sabe de la Evaluación de Impacto Estatal, los dictámenes de factibilidad, la licencia de uso de suelo o las autorizaciones municipales correspondientes. En materia de desarrollo urbano la opacidad nunca es una buena señal. Cuando una obra de estas dimensiones genera más preguntas que respuestas, la transparencia deja de ser una opción para convertirse en una obligación.

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