Durante años, María del Carmen Piña Arce acompañó a personas que intentaban recuperar el control de su vida. El viernes 14 de agosto, mientras conducía por Interlomas, una maniobra en una obra pública terminó con la suya.
Carmen Piña circulaba en una Honda CR-V blanca por Vialidad de la Barranca, frente al centro comercial Paseo Interlomas, en Huixquilucan. En ese tramo se realizaban trabajos de repavimentación con concreto hidráulico.
Las cámaras de videovigilancia registraron los segundos previos al accidente. Una revolvedora avanzó junto a una estructura metálica de grandes dimensiones. El vehículo la golpeó y el armazón cayó hacia el carril que permanecía abierto.
Los trabajadores alcanzaron a correr. Carmen no tuvo tiempo de escapar.

La estructura aplastó su camioneta. Cuando los servicios de emergencia llegaron, ya no tenía signos vitales.
Durante las primeras horas, la información pública habló de “una mujer” muerta frente a una plaza comercial. Su nombre, su historia y su trabajo quedaron ocultos detrás de las imágenes del vehículo destruido.
Esa mujer era María del Carmen Piña Arce. Tenía 53 años y había dedicado más de dos décadas al tratamiento de las adicciones y los trastornos de la conducta alimentaria.
Una vida dedicada a acompañar
En 2016, Carmen Piña ya era reconocida públicamente como psicóloga y terapeuta especializada en adicciones. Entonces dirigía el área clínica de Caminar Segura, un centro dedicado a la rehabilitación y al tratamiento integral de pacientes.
Un año después fue presentada en un programa especializado como terapeuta con 12 años de experiencia en el manejo clínico de adicciones y trastornos alimentarios. Con el paso del tiempo, su trayectoria superó los 20 años.
También fue docente del Centro de Estudios Superiores Monte Fénix, institución que, tras su muerte, la recordó como una profesora que había dejado enseñanzas y una huella entre sus alumnos.
Carmen fundó además el Grupo Terapéutico Carmen Piña. Desde allí desarrolló un modelo de atención domiciliaria para personas con problemas de consumo de sustancias que no requerían internamiento.
La idea era atender al paciente sin arrancarlo de su vida cotidiana. El programa involucraba a médicos, terapeutas y familiares durante procesos de al menos tres meses. Permitía continuar con el trabajo o los estudios mientras se recibía acompañamiento profesional.
Carmen trabajaba con personas que buscaban una segunda oportunidad. Su muerte ocurrió por una cadena de decisiones que todavía nadie explica por completo.
La unidad GCX-110
Las imágenes obtenidas por AD Noticias permiten identificar la revolvedora involucrada en el accidente. La unidad lleva el número económico GCX-110 y los distintivos utilizados por Grupo Concretero Xinantecatl.
La identificación no descansa sólo en las letras visibles después del accidente. Fotografías tomadas en la planta que la empresa opera en Huixquilucan muestran otras revolvedoras con la misma imagen y el mismo sistema de numeración. Una de ellas está marcada como GCX-124.
Grupo Concretero Xinantecatl, S. de R.L. de C.V., es una empresa mexicana dedicada a producir y distribuir concreto premezclado. Tiene instalaciones en San Buenaventura, Toluca, y en San Cristóbal Texcalucan, Huixquilucan.

La evidencia visual vincula la unidad GCX-110 con la empresa. La responsabilidad penal, civil o administrativa por la muerte de Carmen Piña deberá establecerla la investigación. Tampoco se conoce en qué calidad participaba la compañía en la repavimentación.
El Ayuntamiento debe informar si Grupo Concretero Xinantecatl fue contratado directamente, si trabajaba para la adjudicataria de la obra, si participaba como subcontratista o si únicamente suministraba el concreto.
De esa relación contractual depende saber quién dirigía los trabajos, daba instrucciones al operador, controlaba las maniobras y debía cerrar la circulación.
Hasta ahora, el gobierno municipal no ha publicado el contrato ni identificado a la empresa encargada de ejecutar la obra.

La obra del Ayuntamiento
El gobierno de Romina Contreras anunció en junio la segunda etapa de repavimentación de Vía Magna y Vialidad de la Barranca. Se trata de una obra municipal sobre uno de los principales accesos entre Interlomas, Cuajimalpa y la autopista La Venta-Lechería.
La alcaldesa aseguró entonces que los trabajos mejorarían la movilidad y brindarían traslados más seguros. Debido a la magnitud de la intervención, el propio Ayuntamiento anticipó cierres parciales y totales y recomendó utilizar rutas alternas.
El día del accidente, sin embargo, Carmen Piña pudo circular por el mismo carril sobre el que se desplomó la estructura.
La responsabilidad no termina en la maniobra del conductor. Alguien decidió mantener abierta la vialidad junto a maquinaria pesada en movimiento.
¿Dónde estaban el confinamiento, la señalización y el personal encargado de impedir el paso durante la operación? ¿Quién elaboró el programa de seguridad? ¿Qué dependencia municipal supervisaba la obra?
El Ayuntamiento señaló que la revolvedora pertenecía a la empresa contratada para realizar la pavimentación y anunció que exigiría el cumplimiento de la responsabilidad civil. No reveló públicamente el nombre de la contratista ni el monto y las condiciones del contrato.
Ahora existe un dato concreto: la unidad GCX-110 porta la identidad de Grupo Concretero Xinantecatl. Falta que el gobierno municipal explique qué relación tenía esa empresa con la obra.
El otro propietario que falta
Paseo Interlomas afirmó que los trabajos eran ajenos a su operación y atribuyó el desplome al impacto del vehículo que intervenía en la vialidad.
El comunicado separa a la plaza de la obra, pero deja sin respuesta quién era dueño de la estructura.
La investigación debe establecer a quién pertenecía el armazón, quién lo explotaba comercialmente, quién debía conservarlo y cuándo fue revisado por última vez. También debe determinar si contaba con dictamen estructural y seguro vigentes.

La revolvedora pudo provocar la caída. Eso no elimina la obligación de conocer las condiciones en las que se encontraba una estructura colocada junto a una vialidad pública.
Hay cuatro responsabilidades por deslindar: la del conductor; la de la empresa vinculada con la revolvedora; la de la contratista y la del propietario de la estructura. El Ayuntamiento debe responder por la contratación y supervisión de la obra.
Lo que Huixquilucan debe responder
La Fiscalía mexiquense deberá determinar quién conducía la unidad GCX-110, cómo se produjo el impacto y qué delitos podrían configurarse. La investigación penal no exime al Ayuntamiento de rendir cuentas sobre una obra financiada, autorizada y ejecutada bajo su administración.
El gobierno de Huixquilucan debe publicar:
- El contrato de repavimentación de Vía Magna y Vialidad de la Barranca.
- El nombre de la empresa adjudicataria.
- La relación contractual de Grupo Concretero Xinantecatl con los trabajos.
- El programa de seguridad y manejo de tránsito.
- La bitácora de obra del 14 de agosto.
- El nombre del supervisor municipal.
- Las pólizas de seguro y las garantías exigidas.
- La identidad del propietario de la estructura metálica.
- El número de la carpeta de investigación iniciada por la Fiscalía.
Esos documentos permitirán saber si la muerte de Carmen fue consecuencia de una sola maniobra o de una cadena de omisiones.
Carmen tenía nombre
María del Carmen Piña Arce no era la figura anónima dentro de la camioneta blanca que apareció una y otra vez en las redes sociales.
Era terapeuta, docente y fundadora de un proyecto de atención profesional. Durante más de 20 años trabajó con personas y familias en momentos de fragilidad. Enseñaba que una vida podía reconstruirse sin abandonar el trabajo, la escuela o los afectos.
El 14 de agosto conducía por una vialidad que seguía abierta al tránsito. Una revolvedora identificada con el número GCX-110 golpeó una estructura. El armazón cayó sobre su vehículo y la mató.
La secuencia quedó grabada. Lo que no aparece en el video son las decisiones anteriores: quién contrató, quién operó, quién supervisó, quién mantuvo abierto el carril y quién debía garantizar que Carmen llegara con vida a su destino.


Síguenos