Encharcamientos recientes en la carretera México–Texcoco, a la altura de Los Reyes La Paz, registrados incluso fuera del periodo más intenso de lluvias, evidencian la persistencia de un problema que se repite en los mismos tramos pese a trabajos de mantenimiento y obras en proceso en la región.
Las lluvias de los últimos días provocaron acumulaciones de agua en puntos como el paradero de La Paz, la zona conocida como “Términos”, los alrededores del Hospital General de Zona 53 del IMSS y tramos hacia Puerta Texcoco, anticipando un escenario de mayor impacto conforme avance la temporada.
El comportamiento no es nuevo. Desde al menos junio de 2023, estos puntos han registrado inundaciones recurrentes. En ese año, el nivel del agua alcanzó cerca de 40 centímetros en la vialidad, afectando la circulación; episodios similares se repitieron durante 2024 y 2025.





La recurrencia llevó incluso a que en 2025 el gobierno estatal emitiera una declaratoria de emergencia por inundaciones en La Paz, tras lluvias que rebasaron la capacidad de respuesta local.
Desde entonces, se han mantenido operativos de desazolve, limpieza de coladeras y mantenimiento de la red pluvial a lo largo de la vialidad. Estas acciones se intensifican antes de la temporada de lluvias, pero no han modificado el patrón: el agua continúa acumulándose en los mismos puntos críticos.
En paralelo, se desarrollan obras hidráulicas de mayor escala en la zona oriente del Valle de México. Entre ellas, el colector en Teotongo, impulsado por la Comisión Nacional del Agua, busca ampliar la capacidad del sistema para conducir escurrimientos provenientes de la Sierra de Santa Catarina.



Aunque estas intervenciones forman parte de un esfuerzo regional que abarca municipios como La Paz, Nezahualcóyotl e Iztapalapa, su efecto aún no se refleja en los tramos más afectados de la México–Texcoco.
El problema responde también a condiciones estructurales. La vialidad atraviesa terrenos que formaron parte del antiguo Lago de Texcoco, donde históricamente se registran acumulaciones de agua. Sobre esa base se desarrolló infraestructura urbana que hoy enfrenta limitaciones para el desalojo pluvial.
A ello se suman escurrimientos provenientes de zonas elevadas, hundimientos diferenciales que alteran las pendientes, infraestructura de drenaje insuficiente y alta densidad urbana, factores que en algunos casos generan contrapendientes e impiden el flujo adecuado del agua.
Se trata, además, de una vialidad estratégica. La México–Texcoco conecta el oriente del Estado de México con la capital y es utilizada diariamente por miles de personas provenientes de municipios como Chicoloapan, Chimalhuacán y Texcoco, además de su conexión con la Línea A del Metro en La Paz.
En este contexto, las lluvias recientes, aún sin alcanzar su punto máximo estacional, ya evidencian la vulnerabilidad de la vialidad, en un escenario donde las soluciones de fondo siguen sin reflejarse en los puntos críticos.


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