Carta a Eruviel

CARTA A ERUVIEL 18 de abril de 2017 “Ponte bocabajo cabrón, aquí te va a cargar la chingada, no levantes la puta mirada para verme o hasta aquí llegaste hijo de tu puta madre…”, escuchaba aterrado Carlos. Era la voz del sujeto que pistola en mano le colocaba el cañón del arma en su sien, del lado derecho para ser preciso. Carlos, hincado en el pasto mojado del terreno baldío, al que fue empujado para sacarlo del taxi, que por dos horas lo habían paseado por las calles de Toluca, sintió como el aire frío golpeó su rostro y recorrió
abril 17, 2017

CARTA A ERUVIEL

18 de abril de 2017

“Ponte bocabajo cabrón, aquí te va a cargar la chingada, no levantes la puta mirada para verme o hasta aquí llegaste hijo de tu puta madre…”, escuchaba aterrado Carlos. Era la voz del sujeto que pistola en mano le colocaba el cañón del arma en su sien, del lado derecho para ser preciso.

Carlos, hincado en el pasto mojado del terreno baldío, al que fue empujado para sacarlo del taxi, que por dos horas lo habían paseado por las calles de Toluca, sintió como el aire frío golpeó su rostro y recorrió todo su cuerpo, pensó que ya no viviría más.

“Recordé muchos pasaje de mi vida,  pasa todo como una película a alta velocidad, vi a mi madre, a mis hijos, tantos momentos buenos y malos que creía olvidados se me revelaban rápidamente; las palabras altisonantes del tipo se perdían en la penumbra del sentimiento de impotencia y el peligro que pensaba ocurría en ese momento, donde la vida pende de un estúpido que no sabes cómo reaccionará a cualquier acción tuya y no te explicas por qué te está pasando eso a ti…”, dice Carlos, con su rostro aun reflejando el miedo que sintió esa noche de la agresión.

Dos horas antes, a las nueve de la noche aproximadamente de ese viernes de terror, le hizo la parada a un taxi en Paseo Tollocan de Toluca, el carro se detuvo, él abrió la puerta de adelante, el taxista le dijo: “suba en la parte de atrás por favor, me dejaron mojado este asiento, está muy húmedo, le va a mojar sus pantalones”; sin imaginar lo que ocurriría, subió a la parte trasera del taxi, cerró la puerta y el carro arrancó.

No había avanzado dos cuadras cuando el taxista freno, un tipo abrió la puerta donde iba Carlos, otro se subió a la parte delantera, en el lugar del asiento mojado. “Oiga está ocupado”, dijo Carlos. “Qué ocupado ni que tu puta madre” contestó el sujeto al tiempo que aventaba un golpe directo a su cara, a la altura de sus ojos que llevaban lentes, por instinto se hizo a un lado y el golpe llego a su nuca aturdiéndolo, el sujeto subió y lo empujó al lado izquierdo del asiento trasero, ya con la ayuda del que subió enfrente lo arrinconaron al fondo del mismo, inmovilizándolo.

“Suelta todo lo que traigas cabrón y ni se te ocurra gritar o aquí te jodes…”, al momento que le pasaban el cañón de la pistola por la espalda y la cabeza; le sacaron la cartera, llevaba apenas setenta pesos para pagar el taxi, dos tarjetas bancarias, una pequeña grabadora y dos celulares que utilizaba en su trabajo para hacer sus reportajes. Le pidieron los nipes de las cuentas y lo llevaron a las sucursales bancarias para sacar el efectivo, los ladrones no le hicieron caso cuando les dijo que no tenía dinero en ninguna de ellas.

Al salir de los cajeros y no obtener dinero porque no había, el maleante gritó enfurecido: “Pinche pobretón culero, nomás porque dijiste la verdad no te matamos” y encaminaron hacia el terreno baldío donde lo abandonaron.

Transcurrieron los minutos, ya no se escuchaba ninguna voz, el frió era más intenso, poco a poco Carlos levantó la cabeza, el miedo lo invadía, no sabía en donde estaba, con muchas dificultades intentó incorporarse, al darse cuenta de su soledad se puso de píe, miró a lo lejos la luz de una calle y empezó a caminar, después supo que lo dejaron atrás de los centros comerciales de San Lorenzo Tepaltitlán.

En otro agravio a persona distinta, ocurrió: la puerta de la combi se abrió y subieron dos sujetos mal encarados, empujaron a los pasajeros y con la pistola amenazante seleccionaron a su víctima: “tú no, tu tampoco, eres tu piche vieja…”, apuntando a su rostro y  colocando el cañón en su frente le dijeron: “Dame lo que sacaste del banco si no quieres morir, rápido culera o aquí te mueres…”, la maestra que minutos antes había retirado del cajero parte de su quincena, no daba crédito a lo que ocurría, sintió que se desmayaba cuando lo frio del arma recorrió su frente y todo su ser, su cuerpo se estremeció y no supo ni como le quitaron su bolsa, llevándose todo.

Minutos antes había pasado a una sucursal bancaria en Ecatepec, retiró efectivo del cajero y recuerda: “Una mujer me veía insistentemente, guarde mi dinero y fui a tomar la combi, la mujer me siguió, subí a la combi y ella hizo lo mismo, nunca imagine nada, ya en el carro me sentí más tranquila, la mujer bajó una cuadra adelante y vi que llamo por celular, entonces dos cuadras después subieron esos malditos rateros, poco hombres,…”.

Gobernador Eruviel, los hechos ocurrieron la semana pasada, las victimas levantaron las denuncias y no pasa nada, no creen en la fiscalía general de justicia del Estado de México; iniciar la denuncia fue perder el tiempo, la institución no es garante para investigar esto que llaman delitos menores, aseguran.

Uno de estos delitos ocurrió el lunes 11 de abril, cuando aseguró en Tecámac que se pretende confundir a la opinión pública, sentenciando: “Pero tampoco se vale tratar de confundir a la opinión pública con datos que no conocen, que no han leído o no quieren leer, o datos que conocen, pero que no les conviene darlos a conocer”.

Son dos casos, quizá para sus datos no cuenten, pero ¿qué pasa si sus instancias gubernativas o las de supuesta impartición de justicia del gobierno que encabeza tienen conocimiento de estos grupos delincuenciales? Estos hechos no confunden, simple y llanamente son actos de los que su gobierno no tiene conocimiento, tampoco iniciará investigación alguna y mucho menos habrá justicia, contrario a lo que asegura en discursos que difunde en sus medios de comunicación y en sus eventos.

Es doloroso asegurarle que pasa lo mismo en materia laboral. 

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Síguenos