El perro sin orejas

Cuenta una fábula de Jean La Fontaine la historia de Muflar, un perro al que su dueño le cortó las orejas causando el lamento del canino, pero con el paso del tiempo su particular apariencia le dio privilegios como el ser resguardado con arte y servirle de camuflaje ante posibles accidentes. Hoy los intereses del régimen requieren al ex gobernador priista de Veracruz Javier Duarte como el “perro que dejaron sin orejas”, su captura de ninguna manera representa un avance en contra de la corrupción por parte de Enrique Peña Nieto, pero es una manera de preservar el sistema de
abril 17, 2017

Cuenta una fábula de Jean La Fontaine la historia de Muflar, un perro al que su dueño le cortó las orejas causando el lamento del canino, pero con el paso del tiempo su particular apariencia le dio privilegios como el ser resguardado con arte y servirle de camuflaje ante posibles accidentes.

Hoy los intereses del régimen requieren al ex gobernador priista de Veracruz Javier Duarte como el “perro que dejaron sin orejas”, su captura de ninguna manera representa un avance en contra de la corrupción por parte de Enrique Peña Nieto, pero es una manera de preservar el sistema de corrupción que lo engendró. Por dos sencillas razones: la primera es que apenas en 2012,  Peña lo presumía como parte de la nueva generación del PRI, por lo tanto Javier Duarte es parte del sistema de descomposición de su partido; la segunda razón tiene que ver con el hecho de que el gobierno de Peña Nieto nunca ha hecho nada para combatir la corrupción de sus gobernadores y de la propia corrupción que lo acompaña. Por lo tanto es  iluso y peligroso creer que Peña se ocupa del combate a la corrupción de la noche a la mañana.

No es un secreto que el PRI y PAN comparten maneras de hacer política y negocios, sus redes de corrupción se afianzan en sus gubernaturas, donde se llevan a cabo innumerables fraudes, desvío de recursos y peculado. Como signo característico, actualmente hay cuatro ex gobernadores del PRI en la cárcel, Tomás Yarrington de Tamaulipas, Mario Villanueva de Quintana Roo, Andrés Granier  de Tabasco y el recién capturado de Veracruz; el PAN no se queda atrás, tiene a Guillermo Padrés  de Sonora y Luis Armando Reynoso Femat de Aguascalientes. Todos ellos nacidos, arropados y protegidos por la corrupción, pero hay muchos más como Humberto Moreira y Arturo Montiel que viven en la total impunidad.

Actualmente esos partidos siguen ocupando la mayoría de las gubernaturas y son los mismos que dicen querer gobernar el Estado de México. El PAN con Vázquez Mota quien usó al pueblo para desviar recursos en conjunción con Enrique Peña Nieto. Y el PRI nada menos que con Alfredo del Mazo el íntimo amigo de Javier Duarte hoy preso.

Si el objetivo del sistema era que la captura dotara credibilidad al sistema priista en tiempos electorales, mala suerte esto ni por equivocación abona. Pero sí permite recordar que no hay punto de separación entre el PRI de Duarte y el PRI de Peña y Alfredo del Mazo. Y los mexiquenses ya no están dispuestos a aceptar más ladrones como gobernadores.

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