La imagen del santo patrono del pueblo de San Cristóbal Huichochitlán ya aguardaba este domingo la llegada de miles de fervientes a la Catedral de Toluca a donde lo fueron a dejar hace 15 días como parte del inicio de la fiesta que celebran en su honor.
Esta ocasión la gente iba por él para llevárselo en una peregrinación tumultuosa del centro de Toluca a la localidad otomí a la que pertenece y donde le aguardaba un gran festejo conformado por el trueno de los cuetes, el olor a pólvora, la misa, danzas tradicionales y la convivencia de los pobladores.
Antes de las 9:00 de la mañana de este domingo empezaron a llegar los feligreses, después cargaron en sus hombros la imagen de su santo patrono y tomaron camino rumbo a San Cristóbal Huichochitlán como lo realizan desde hace alrededor de 43 años que decidieron realizar la procesión.
Fueron alrededor de cinco horas del peregrinar con aproximadamente 5 mil personas. Durante el recorrido no dejó de escucharse el estallido de cuetes, los cantos y los rezos, pero también la música de banda y mariachi que pagaron los devotos, quienes en lugar de hacer la fiesta el 25 de julio como corresponde prefirieron hacerla hasta el 30 para que fuera en domingo y la mayoría pudiera acudir.
Hubo todo tipo de expresiones, las de alrededor de 170 mayordomos que caminaban con toda solemnidad acompañados de sus esposas, pero también iban grupos de mujeres que iban cargando estandartes de sus peregrinaciones a Chalma o a otros lugares, así como alrededor de 20 carros alegóricos algunos con los santos de los diferentes altares que hay en San Cristóbal.
Durante el camino iban bailando danzas prehispánicas, también se les unieron Los Arrieros de San Pablo Autopan que quisieron acompañarlos en este acto de fe, aseguró Romualda González quien con una sonrisa iba danzando y repartiendo dulces.
Caballerangos se unieron a la procesión y al último un grupo de motociclistas con tatuajes y lentes oscuros, pero también creyentes en San Cristóbal y para cerrar la fila jóvenes expresaron su fe con bailes al estilo sonidero. Y es que durante esta procesión el tipo de música, la forma de vestir, las edades o los gustos no importaban al fin y al cabo todos fueron caminando por el mismo fervor.


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