Raymundo es misógino. Su conducta lo delata. El maltrato hacia las mujeres con las que ha compartido vida es su signo. Con su primera esposa y madre de sus hijos mayores fue abusivo y violento. Hay pública constancia de ello. Con Viridiana, su segunda esposa y madre de su pequeño hijo, las cosas fueron peores, atendiendo su propia denuncia. Por supuesto que Raymundo Martínez tiene derecho a la privacidad de su vida íntima, pero los señalamientos transcienden esa esfera. Es el alcalde de Toluca usando su poder y el aparato del gobierno para inferir daño a su pareja. Debería solicitar licencia para separarse del cargo y afrontar las acusaciones que ya tienen carácter legal.
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Esta trama generará un altísimo costo político al alcalde toluqueño que pretende reelegirse. Su conducta desde hace tiempo es errática, divagante. Parece embriagado de poder, un pequeño poder, por cierto, para el que no estaba preparado. Los daños no serán solo para él, se trasladarán también a los partidos que lo apoyan, PRI-PAN-PRD. Las probabilidades de que en las próximas y cercanas votaciones pierda el gobierno de la capital son muy altas.
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Las presiones alrededor de la nueva oficial mayor del Gobierno estatal son fuertes. Las mayores vienen de dentro, de personas o grupos que quisieran tomar control del área donde se revisarán y asignarán todos los contratos de compras. Una de las características de Trinidad Franco es su firme carácter, no se deja intimidar por nadie. Trataron de ponerle directores y delegados, pero no lo permitió. Recurrió a la gobernadora, quien le dio su apoyo y logró echar abajo el golpe intervencionista.
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Las historias que se cuentan alrededor de César Faz son preocupantes. En el círculo rojo del colibrí, describen como un ambicioso vulgar a este operador de confianza del secretario general de Gobierno, Horacio Duarte. Hay quien se atreve a etiquetarlo como “el hombre de la maleta”, el encargado de los dineros. Apenas están por cumplirse 3 meses del nuevo Gobierno y las intrigas palaciegas están al rojo vivo.
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La gobernadora tendrá el próximo año más dinero, al menos nominalmente, del que la administración dispuso este año. Casi 378 mil millones de pesos. No le tocarán en la Legislatura una coma a su proyecto de presupuesto, está negociado. Quizá, lo más interesante sea que no se contempla la contratación de más deuda pública, ahora solo falta ver la reacción del sector financiero que pierde, al menos temporalmente, a un glotón cliente, aunque podrá seguir ganando con réditos de los créditos anteriores.

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