Cambiar para seguir igual o lo que se ve no se juzga. Muy desalentadora la campaña puesta por el nuevo grupo en el poder para fortalecerse a través del blanqueo de pasados borrascosos. Claramente se distingue un estructurado plan para pactar con diversos grupos de poder, no importa el desprestigio que arrastren. Son tiempos electorales.
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Da la impresión de que la maestra Delfina ha quedado cercada. Quien le asesora, aconseja o sugiere, no lo está haciendo bien, quién sabe por, incapacidad o malicia, pero da lo mismo. La gente salió a votar en junio por el cambio y su mandato no se está acatando a cabalidad.

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Podría ser que la confrontación política entre Alfredo del Mazo y Eruviel Avila ha empezado a quedar atrás. Desde el 2011 sostenía un diferendo que los presentaba como adversarios. Eruviel ya no está en el PRI y se encamina a incorporarse orgánicamente a la 4T en el Estado de México a través del Partido Verde. Del Mazo ha terminado su periodo de descanso y está de nuevo haciendo política. En ese contexto debe analizarse el reciente encuentro privado entre ambos exgobernadores.

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Eruviel, tiene un par de buenos aliados en el gobierno de Delfina Gómez. El secretario de Gobierno, Horacio Duarte, y el jefe del Gabinete, Higinio Martínez. Sobre todo, este último con quien además mantiene amistad. Eruviel y su grupo, como lo han hecho antes, serán palanca de apoyo para que Morena y aliados obtengan muy buenos resultados en el Estado de México en las siguientes elecciones.

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El síndrome del tabique es el padecimiento de temporada. No son pocos aquellos que acusan todos los síntomas de mareo al subirse en su tabiquito. El vaguido que provoca el poder en aquellos que no están preparados para recibirlo, se nota. Esos que eran insufribles en la posición, hoy son insoportables en el gobierno.


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