Contaminación puede provocar la pérdida de la memoria

Ciudad de México.- La contaminación puede provocar  la pérdida de la memoria, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Lancaster, Inglaterra. Un grupo de investigadores británicos descubrieron que los contaminantes, aparte de perjudicar al corazón y vías respiratorias, también afectan al cerebro con partículas tóxicas. El estudio demostró que partículas de metal que se desprenden de gases de escape de combustión se introducen por la nariz y viajan al cerebro de la persona. Los resultados, publicados en la revista Proceedings off the National Academy Sciences (PNAS, por sus siglas en inglés), detallan que se analizaron muestras del tejido
septiembre 10, 2016

Ciudad de México.- La contaminación puede provocar  la pérdida de la memoria, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Lancaster, Inglaterra.

Un grupo de investigadores británicos descubrieron que los contaminantes, aparte de perjudicar al corazón y vías respiratorias, también afectan al cerebro con partículas tóxicas.

El estudio demostró que partículas de metal que se desprenden de gases de escape de combustión se introducen por la nariz y viajan al cerebro de la persona.

Los resultados, publicados en la revista Proceedings off the National Academy Sciences (PNAS, por sus siglas en inglés), detallan que se analizaron muestras del tejido cerebral de 37 personas fallecidas.

“Partículas menores a 200 nanómetros son lo suficientemente pequeñas para entrar al cerebro a través del nervio olfativo”, menciona.

Cabe señalar que de los tejidos cerebrales analizados 29 eran habitantes de la Ciudad de México de entre tres y 85 años de edad, y ocho de la ciudad inglesa de Manchester, con edades entre 62 y 92 años, en los que algunos habían muerto a causa de enfermedades neurodegenerativas de distintas etapas de gravedad.

Las partículas halladas son similares a las nanoesferas de óxido de hierro, sensible al campo magnético, las cuales abundan en el aire contaminado como resultado de combustiones o fricción.

“No existen conocimientos suficientes para determinar si esta fuente externa de magnetita procedente de la contaminación del aire constituye un factor en la enfermedad”, dijo a una agencia Joanna Colling-wood, de la Universidad de Warwick.

Las nanopartículas pueden tenerse en el cerebro, pero generalmente se asume que éstas provienen del mineral que se encuentra de forma natural en el organismo y que se deriva del alimento.

Generalmente están en cantidades muy pequeñas y tienen una forma distinta, por lo que las nanopartículas que hallaron en el estudio no sólo eran más abundantes sino también lisas y redondas.

De acuerdo con los investigadores, son características que sólo pueden presentarse en altas temperaturas del motor de un vehículo o los sistemas de freno.

“Son formas esféricas, y tienen pequeñas cristalizas alrededor de su superficie, aparecen junto con otros metales, como el platino, que surgen de los convertidores catalíticos”.

“Cuando estudiamos el tejido vimos las partículas distribuidas entre las células y cuando hicimos una extracción de la magnetita había millones de partículas, millones en un solo gramo de tejido cerebral”, explicó Bárbara Maher, de la Universidad de Lancaster.

Aunque no se ha logrado encontrar evidencia de que la contaminación conduzca a padecimientos, expertos consideran que es un “riesgo importante”, porque podría desarrollar enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

“Este estudio ofrece evidencia convincente de que la magnetita procedente de la contaminación ambiental puede entrar al cerebro, pero no nos dice qué efecto tiene esto en la salud de nuestro cerebro o en trastornos como la enfermedad de Alzheimer”, apuntó la doctora Clare Walton, de la organización Alzheimer's Society.

El estudio también revela que los cerebros de la ciudad inglesa, especialmente los que murieron de trastornos neurodegenerativos, tenían altos niveles de magnetita, en las personas de la capital de nuestro país se encontraron niveles similares o más altos. El nivel más elevado de magnetita se descubrió en un mexicano de 32 años, quien murió en un accidente de tránsito.

Síguenos

PUBLICIDAD

BOLETÍN

Únete a nuestra lista de correo

Como tú, odiamos el spam

Te recomendamos