Los líderes de los 27 países de la Unión Europea discutían el jueves, en una cumbre por videoconferencia, los problemas de suministro de las vacunas contra el covid-19 en momentos en que el bloque es afectado por la tercera ola de la pandemia.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tenía previsto sumarse brevemente a la videoconferencia, en un claro gesto de que las relaciones transatlánticas se aprestan a iniciar una nueva fase.
Los 27 países de la UE buscan cerrar filas detrás de la decisión de centralizar la compra de vacunas a través de la Comisión Europea, pero las campañas de vacunación se estrellaron contra enormes problemas.
Duramente golpeados por la tercera oleada de la pandemia, varios países de la UE ya reforzaron drásticamente sus medidas restrictivas ante la lenta marcha de las campañas de vacunación.
El nudo del huracán de controversias se centra en el laboratorio AstraZeneca, que registra enormes retrasos en la producción y distribución de las vacunas negociadas con la UE, aunque Bruselas sospecha que sin embargo garantiza las entregas de dosis al Reino Unido.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hizo una presentación con gráficos ante los líderes, mostrando que la UE ya exportó nada menos que 77 millones de dosis de las vacunas anticovid, de las que 21 millones habrían ido hacia el Reino Unido.
La Comisión Europea endureció drásticamente en la víspera su sistema de control a las exportaciones de vacunas producidas en su territorio hacia países fuera del bloque, en una tentativa de resolver un problema a todas luces evidente.
Esta decisión provocó una irritada reacción del Reino Unido, principal país receptor de las vacunas producidas en la UE y exportadas por los propios laboratorios.
– Control de las exportaciones –
El dispositivo permite a la Comisión y los países del bloque desautorizar exportaciones de vacunas a países que produzcan dosis pero bloqueen el envío hacia la UE.
También podrían bloquearse las exportaciones a países cuyas poblaciones ya están ampliamente vacunadas o que se benefician de una mejor situación epidemiológica.
La iniciativa ha provocado posiciones encontradas dentro de la UE.
Algunos países, como Francia, defienden el mecanismo de control alegando que permite a Europa «defender sus intereses».
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, deslizó una sutil crítica a la UE al elogiar la estrategia de Estados Unidos: «Ellos han sido más ambiciosos que nosotros», comentó.
Otros países, como Irlanda, se oponen a cualquier «bloqueo» a la exportación de dosis, y Bélgica, que funciona como un centro distribuidor, expresó preocupaciones con los efectos en las cadenas de suministro.
La jefa de gobierno de Alemania, Angela Merkel, dijo a legisladores que la decisión de centralizar las compras de vacunas en la Comisión Europea fue acertada.
«No quisiera imaginar qué ocurriría si algunos países [del bloque] tuviesen vacunas y otros no. Sacudiría nuestro mercado interno hasta la raíz», comentó.
El antecesor de Von der Leyen en la Comisión, Jean-Claude Juncker, dijo a la red BBC que la UE «solía ser el líder del comercio libre mundial, de forma que no creo que éste sea el camino. Creo que debemos dar un paso hacia atrás ante una guerra de vacunas».
– Esperado mensaje de Biden –
En este contexto crítico, la participación de Biden es una bocanada de aire fresco para la UE, que busca afanosamente dejar atrás las agrias tensiones que marcaron el gobierno de Donald Trump.
La Casa Blanca adelantó que el mensaje de Biden sería breve, pero representa la reapertura de canal de diálogo con un aliado esencial para la UE y el primer paso para retomar la cooperación.
El último presidente de Estados Unidos en participar de una cumbre europea había sido Barack Obama en 2009.
Los líderes europeos también discuten la propuesta del pase verde sanitario, un certificado de vacunación con el que se espera poder reactivar el turismo, una fuente esencial de ingresos para numerosos países del bloque.
En la segunda fase de la cumbre los líderes de la UE se concentrarán en cuestiones internacionales, en particular las relaciones con Turquía, otro aliado fundamental de la UE y un miembro de la OTAN, con el que las tensiones recientes generaron enorme preocupación.
Bruselas y Ankara buscan un camino para mejorar las relaciones, aunque la UE no esconde su preocupación por la situación del estado de Derecho en Turquía.


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