La duda no siempre nace del desconocimiento; a veces, nace de la memoria. Dudar es una forma de no olvidar. Porque en el Estado de México —como en toda democracia malherida— lo que se calla termina por pudrirse. Esta entrega se plantea cinco preguntas sobre el poder que no se retira, el que se oculta, el que migra, el que se hereda y el que se silencia. Dudamos no por deporte, sino por decencia.
1. ¿De verdad se fue Higinio?
Este 18 de junio, Higinio Martínez cumple 69 años. Podría celebrarlo en la discreción de Texcoco o con un cónclave político disfrazado de brindis.
– ¿Cómo festeja un hombre que nunca ha dejado de estar en campaña?
Nadie lo ha dicho en voz alta, pero muchos esperan su invitación. No sólo alcaldes y diputados: también magistrados recién nombrados.
– ¿Le cantarán las mañanitas la Gobernadora y el Secretario General de Gobierno?
Desde que pidió licencia al Senado, sus operadores locales se activaron como si nada hubiera cambiado.
– ¿Quién se atreve a hablar de retiro cuando las instrucciones siguen saliendo del mismo despacho?
Los suyos repiten que ya no quiere nada, que está cansado, que ahora sí es definitivo.
– ¿Y si el silencio fuera sólo una pausa para que madure el 2029?
Ningún político cumple 69 sin preguntarse si esa cifra es un epílogo… o un número de la suerte.
– ¿Volverá a intentarlo por cuarta vez, con la paciencia de quien ya tiene medio Estado en el bolsillo?
Moraleja: En Edomex no hay retirados, sólo estrategas en receso.
**
2. ¿Quién defiende a los que se fueron?
Más de un millón de mexiquenses vive en Estados Unidos. Se fueron porque aquí el Estado les falló: no hubo empleo, justicia ni esperanza.
– ¿Puede un gobierno que no les dio futuro tener ahora el descaro de ignorar su dolor?
Esta semana, redadas con helicópteros, gases y arrestos masivos volvieron a sembrar miedo en ciudades donde viven miles de paisanos del Edomex.
– ¿Y desde Toluca, qué se dijo, qué se hizo, quién se pronunció?
Los migrantes sostienen nuestra economía. En 2023, las remesas enviadas por mexiquenses en EE.UU. superaron los 6 mil millones de dólares.
– ¿No es hipócrita aceptar su dinero mientras se guarda silencio ante su persecución?
En Los Ángeles, Chicago o Nueva York, muchos viven con miedo. Son jardineros, cocineras, dreamers, abuelas. No delinquen, trabajan.
– ¿Qué dice de nosotros que su voz sólo importe cuando aparece en forma de dólar?
Si Trump regresa, el acoso migrante se volverá doctrina. La represión será regla, no excepción.
– ¿Tiene el Estado de México algún plan para proteger a sus hijos lejanos o ya los dio por perdidos?
Moraleja: A los paisanos no los corrieron allá, los expulsaron desde aquí.
**
3. ¿Dónde está Carlos Eduardo Barrera?
Fue rector de la UAEMex en tiempos turbulentos. Firmó oficios, dio discursos, posó para la foto. Hoy, no hay rastro suyo.
– ¿En qué rincón del silencio se esconde quien dejó ardiendo la universidad que presidía?
Se fue sin responder por el conflicto que estalló bajo su gestión. Sin dar la cara, sin una autocrítica, sin asumir su historia.
– ¿En sus noches tranquilas se pregunta qué hizo mal o simplemente repasa lo que pudo haber ocultado mejor?
La comunidad universitaria sigue en crisis y muchos se preguntan si él aún figura en el sistema institucional.
– ¿Sigue cobrando como investigador de alto rango en la UAEMex?
Su cercanía con Eréndira Fierro, su sucesora, ha sido tema de conversación en pasillos, chats y sobremesas.
– ¿Todavía hablan, se consultan, se acompañan en el recuerdo o en la responsabilidad?
La universidad sigue en paro, los estudiantes siguen en lucha, y él sigue callado.
– ¿Por qué el silencio de un ex rector pesa más que mil comunicados de la administración actual?
Moraleja: Algunos exfuncionarios no desaparecen: simplemente se mimetizan con la impunidad.
**
4. ¿Quién le teme a Paulina Moreno?
Fue Secretaria de Finanzas del Edomex y salió por la puerta lateral: sin escándalo, sin reconocimiento, sin defensa pública.
– ¿Por qué una funcionaria que entregó buenos números no fue capaz de sostenerse políticamente?
Las calificadoras mantuvieron la confianza, los indicadores mejoraron, la deuda se manejó con contención.
– ¿Acaso en política no basta con cumplir: también hay que saber negociar el silencio de los enemigos?
Hoy se rumora que podría llegar a la Tesorería de Pemex. Pero no sin obstáculos. Ya hay voces intentando frenar su regreso.
– ¿Quién está detrás de la campañita que busca desbarrancarla antes de que suba?
No sería la primera vez que una mujer capaz incomoda más por su autonomía que por sus errores.
– ¿Qué opinan de ella quienes fueron sus aliados: Juan Pablo de Botton, Andrés López Beltrán, y la propia gobernadora Delfina Gómez?
La política es ingrata, pero en el Edomex lo es con saña.
– ¿Cuánto poder pueden tener los rencores cuando hay talento que no se somete?
Moraleja: En ciertos círculos, el mérito se paga con sospecha.
**
5. ¿Qué pesa más: una curul o una alcaldía?
En teoría, un senador representa a millones, legisla para todo el país y puede influir en decisiones históricas.
– ¿Entonces por qué alguien como Enrique Vargas quiere dejar el Senado para volver a ser alcalde de Huixquilucan?
Su esposa gobernó ese municipio dos veces. Él ya fue presidente municipal dos veces también. Ahora va por una tercera.
– ¿Qué lógica opera cuando una familia convierte la administración pública en un proyecto inmobiliario con apellidos?
El Senado otorga fuero, reflectores nacionales y acceso al poder central. Una alcaldía, en cambio, ofrece contratos, nóminas, control directo.
– ¿Será que en la lógica empresarial del PAN mexiquense, Huixquilucan produce más dividendos que la Cámara Alta?
Representar es una función constitucional. Gobernar es una responsabilidad pública. Pero en ciertos casos, todo se reduce a patrimonio, plaza y padrón.
– ¿De qué sirve hablar de democracia si se usa el voto para reciclar herencias familiares?
Quizá Vargas no aspira al poder, sino al control. Porque una cosa es ser parte del sistema… y otra es ser dueño del negocio.
– ¿Prefiere ser cola de león en el Senado o cabeza de ratón en su feudo azul?
Moraleja: Cuando la política se convierte en empresa familiar, la rendición de cuentas es lo único que quiebra.
**
Epílogo
Hay silencios que encubren, retiros que simulan, lealtades que hipotecan. Pero también hay preguntas que resisten. En esta tierra, donde la simulación ha sido ciencia política y el olvido una estrategia institucional, dudar es el único verbo que aún conserva dignidad.

Síguenos