Con la premisa de que la educación, más que transmitir conocimientos, forja valores, miles de docentes de Venezuela debatieron en su reciente Congreso Pedagógico el aumento de la inclusión y la calidad, así como el afianzamiento en las aulas de la defensa de la soberanía. Según explicó a Prensa Latina el director general de Formación del Ministerio de Educación, José Guariguata, a pesar de que los análisis trataron sobre la investigación y la preparación docente, no perdieron de vista la situación de la patria, amenazada desde el exterior por grupos deseosos de revertir los avances de la Revolución bolivariana.
Consideramos que nuestro mejor aporte a Venezuela es blindar en sus jóvenes el amor al país e iniciarlos en la senda que conduce a la independencia y soberanía plenas, agregó.
De acuerdo con el funcionario, el camino hacia el congreso se inició en 2014, durante una consulta sobre la calidad educativa en la cual participaron más de siete millones de venezolanos, incluidos niños de la enseñanza inicial mayores de seis años.
Todos ellos ofrecieron opiniones sobre la educación bolivariana y sus perspectivas y, como resultado, determinamos potenciar las innovaciones aplicadas a la enseñanza desde el año 1999, dijo Guariguata.
Igualmente, consideró que aquella consulta marcó el posterior carácter participativo de la gestión educativa y los procesos a lo interno de la pedagogía.
De allí emanaron varios desafíos que fueron atendidos en las etapas de centros, municipios y estados previas al congreso nacional; entre ellos figura la formación de docentes a partir de un enfoque basado en la producción colectiva del conocimiento.
Según datos del Ministerio de Educación, tan solo en la fase municipal del foro participaron más de 73 mil 500 maestros y las ponencias presentadas superaron las 12 mil 500.
Pero el contexto en el cual se desarrollaron esas asambleas de pedagogos marcó el rumbo definitivo del proceso nacional: los congresos municipales comenzaron pocos días después de que el Gobierno de Estados Unidos emitiese un decreto en el cual consideró a Venezuela como una amenaza para la seguridad de la nación norteña.
En medio de esa agresión, decidimos que nuestras reuniones seguirían las bases académicas, pero también girarían en torno a la defensa de la dignidad de la patria, relató Guariguata.
Tal convicción -y la necesidad de transmitirla a los alumnos- orientó el proceso hacia el Congreso Pedagógico Nacional, agregó.
Cabe mencionar que ese debate se desarrolló en medio del incremento de las tensiones entre Venezuela y Guyana generadas por provocaciones del Gobierno de ese país y la injerencia de la trasnacional petrolera Exxon Mobil, comentó.
VÍNCULO ESCUELA-FAMILIA-COMUNIDAD
El conflicto entre ambos estados se agudizó tras el autorizo dado por Georgetown a la mencionada compañía para realizar exploraciones en aguas pertenecientes al Esequibo, territorio reclamado desde Caracas y cuya posesión permanece en disputa.
Como parte del macrotema de la soberanía, en las mesas de trabajo del congreso se analizaron asuntos como la formación para la productividad y enfrentar la guerra económica, la oposición a los modelos consumistas y el rescate de la identidad cultural.
Varios de los delegados también señalaron la importancia de fortalecer los vínculos entre escuela, familia y comunidad como paso indispensable para la mejora de la enseñanza y la defensa eficaz en las aulas de los valores patrios.
Así lo considera Yamila Geraldino, coordinadora de un centro municipal de investigación y formación en el estado de Aragua.
Según esta docente, los centros educativos, los padres y otros integrantes del entorno no académico de los alumnos deben implicarse juntos en un proceso de enseñanza verdaderamente popular, transformador, inclusivo y emancipador.
Invitado por el comité organizador de la cita pedagógica, el viceministro cubano de Educación Rolando Forneiro expuso ante los asistentes que el magisterio de los países latinoamericanos y caribeños debe asumir a conciencia la tarea de defender la soberanía frente a agresiones posibles o reales.
Los maestros son los principales activistas de la política de cualquier revolución, pues actúan directamente sobre las nuevas generaciones y solidifican en ellas valores patrios y humanos, dijo a Prensa Latina. Esto es doblemente importante si se tiene en cuenta que los jóvenes de hoy serán quienes lleven las riendas de las naciones en el futuro, agregó.
Para cumplir tal misión -concluyó- es fundamental el estudio de la historia en todos los niveles de la educación, sin ella no se puede entender de dónde vinimos y qué fue necesario hacer para llegar a la situación y triunfos actuales.
*Corresponsal de Prensa Latina en Venezuela.


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