Delfina Gómez Álvarez es precandidata del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), es una “hija de albañil”, como ella se describe; una mujer que creció enmedio de adversidades y quien, tras 34 años de servicio como docente, se dio cuenta de que para acabar con el mal gobierno había que hacer política.
Para Gómez Álvarez está claro que su actual precandidatura al gobierno del Estado de México representa un peligro para los beneficios que a lo largo de los años han ganado grupos políticos priístas, como el Grupo Atlacomulco.
Se describe como una mujer congruente con su tiempo y su entorno, que entiende que para buscar primero ser candidata y después gobernadora, se precisa de esfuerzo, constancia, tenacidad y sobre todo coherencia.
Gómez Álvarez hace frente a los señalamientos, imputaciones y la “guerra sucia” del PRI y PAN.
Cuestionada sobre qué haría contra la corrupción en caso de llegar a la gubernatura, no dudó en señalar que habría un ataque frontal pero aclara que “no habría cacería de brujas” y que las instancias correspondientes determinarían lo que se haría con quienes, al amparo del poder, han incurrido en hechos ilícitos.
Sin ambages expone que venderá las tres Casas de Gobierno; que no requerirá de escoltas como se estila actualmente.
Aclara que no tampoco usará camionetas blindadas ni los helicópteros para desplazarse. En suma, buscaría que todo lo que ha costado a los mexiquenses, no a los gobernadores, tenga utilidad pública.
Es Delfina Gómez Álvarez, mujer nacida en Texcoco, con 55 años de edad, que enfrenta al sistema, la estructura del partido gobernante y quien crece en las preferencias de los potenciales votantes mexiquenses.


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