La disputa por el poder no terminó el pasado 4 de junio. Sigue en curso. Claramente, hay dos fuerzas en disputa: la dirigente y la dominante. La gobernadora Delfina Gómez deberá dejar bien claro que ser buena persona no es síntoma de debilidad. Hay quien piensa que sí y abusa.
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Valga la expresión, pero nada describe mejor la situación. Higinio Martínez se ha convertido en un dolor de gónadas. Es delirante, pero es cabeza de una segunda fuerza que puede disputar la autoridad de la jefa del Poder Ejecutivo. Sus desplantes son tan irrespetuosos como insoportables. Higinio es el Monreal mexiquense.
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Eruviel y el eruvielismo están de retorno como actores relevantes de la vida política estatal. Su contribución, ahora como Verdes y aliados de Morena, puede ser definitiva para apresurar la defunción priista mexiquense. Así debería interpretarse el movimiento de ese grupo.
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Cada vez son mayores las probabilidades de que el próximo exgobernador en irse del PRI sea Alfredo del Mazo. Su reincorporación a la vida pública no será a través del Verde, como se especula. Todo está dispuesto para que se integre al equipo de Claudia Sheinbaum, con quien guarda una excelente relación desde hace tiempo. Es cuestión de tiempo. Con Del Mazo se irán varios de sus colaboradores más cercanos en el gobierno que recién terminó.
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Otro exgobernador que está más afuera del PRI que adentro, es el expresidente Peña Nieto. Seguirá físicamente en el exilio voluntario, pero políticamente está muy activo, particularmente moviendo sus piezas, reagrupándose en su territorio, en casa.


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