¿Es de izquierda el Gobierno de Delfina Gómez?

El gobierno de Delfina Gómez no es de izquierda estructural: es progresista en el discurso y pragmático en la práctica.

Desde su llegada al poder, el Gobierno de Delfina Gómez Álvarez ha sido descrito —casi de manera automática— como “de izquierda”, “progresista” o “transformador”. El uso del adjetivo es constante; la demostración, escasa.

Este Expediente Edomex no parte de simpatías ni de consignas, sino de una pregunta incómoda pero necesaria:

¿Existe realmente una ideología de izquierda en el gobierno mexiquense actual o estamos frente a un gobierno de administración pragmática con retórica progresista?

Antes de responder: ¿qué significa “ser de izquierda” hoy?

Para evitar la trampa del lenguaje, conviene fijar criterios mínimos. Un gobierno de izquierda, en términos operativos, suele mostrar al menos cuatro rasgos:

  1. Centralidad de la igualdad como objetivo explícito de política pública.
  2. Intervención activa del Estado para corregir desigualdades estructurales.
  3. Reorientación del gasto público hacia redistribución, no solo asistencia.
  4. Confrontación o regulación clara frente a intereses económicos concentrados.

Sin estos elementos, la etiqueta se vuelve retórica.

Mujer hablando en un micrófono durante un evento, con fondo rojo y negro, gesticulando con la mano.

El discurso: progresismo moderado

En el plano discursivo, el Gobierno de Delfina Gómez se inscribe sin dificultad en un lenguaje progresista:

  • Prioridad a los sectores vulnerables;
  • Centralidad del “bienestar”;
  • Reivindicación del Estado como garante social;
  • Rechazo simbólico al viejo régimen priista.

El discurso sí es de izquierda en términos narrativos. No hay duda ahí. El problema aparece cuando el análisis pasa del micrófono al presupuesto.

La práctica: continuidad más que ruptura

En la operación concreta del gobierno, los signos son otros:

  • No hay una reestructuración profunda del modelo económico estatal.
  • No se han desmontado los grandes esquemas heredados de contratación, concesión o asociación público-privada.
  • La política social se concentra en asistencia y transferencia, no en transformación estructural.

Esto no es menor: la izquierda gobierna cuando redistribuye poder, no solo cuando administra pobreza.

Hasta ahora, el gobierno mexiquense gestiona desigualdad, pero no la confronta.

Una mujer sonriente recibe una caja de alimentos de otra mujer, en un ambiente de colaboración y apoyo social.

Política social: ¿izquierda o administración del bienestar?

El corazón ideológico del actual gobierno está en la política social. Y aquí aparece la paradoja.

Los programas:

  • Atenúan el conflicto social;
  • Contienen la inconformidad;
  • Mejoran condiciones inmediatas.

Pero no alteran:

  • La estructura fiscal;
  • La concentración económica;
  • El patrón territorial de exclusión.

Estamos frente a una política social funcional, no a una política social transformadora.

Eso es progresismo administrativo, no izquierda estructural.

Grupo de personas posando en un entorno interior, con un cuadro paisajístico de fondo.

Relación con el capital: pragmatismo sin confrontación

Un rasgo definitorio de los gobiernos de izquierda es su relación tensa —o al menos reguladora— con el capital concentrado.

En el Estado de México:

  • No hay choque con élites económicas;
  • No hay reforma fiscal estatal de fondo;
  • No hay política industrial redistributiva;
  • No hay narrativa de conflicto capital–Estado.

El mensaje implícito es claro: estabilidad antes que disputa.

Eso no es ilegítimo. Pero no es izquierda clásica ni contemporánea.

Entonces, ¿qué es el Gobierno de Delfina Gómez?

Con base en los hechos, no en las consignas, la definición más precisa sería esta:

El gobierno de Delfina Gómez no es de izquierda en sentido estructural,

sí es progresista en el discurso,

y es pragmático en la práctica.

Es un gobierno:

  • De transición;
  • De contención;
  • De administración cuidadosa del cambio.

Más cercano a un reformismo moderado que a un proyecto ideológico de izquierda.

La razón profunda

La explicación no es ideológica, sino política.

El Edomex:

  • Tiene una estructura económica rígida;
  • Arrastra compromisos financieros de largo plazo;
  • Posee una élite empresarial y burocrática densa;
  • Carece de margen fiscal amplio.

Gobernar desde la izquierda, en sentido pleno, implicaría conflicto.
Y este gobierno ha optado, conscientemente, por gobernabilidad sin ruptura.

El error no es que el gobierno de Delfina Gómez no sea de izquierda.

El error sería creer que lo es solo porque así se nombra.

Hoy, el Edomex no vive una experiencia de izquierda transformadora. Vive un progresismo administrativo, cuidadoso, disciplinado y políticamente contenido.

Eso puede dar estabilidad.

Puede incluso dar resultados parciales.

Pero no debe confundirse con una redefinición ideológica profunda del poder.

Mario García Huicochea

Mario García Huicochea

Periodista y columnista especializado en análisis político. Observador crítico de la realidad social y política del Edomex durante más de cuatro décadas.

Te recomendamos